¡Evolucionemos!

“Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y ademas más y otra cosa.”

Alejandra Pizarnik

Palabras y más palabras

Las palabras pueden decir mucho, o muy poco, y a veces quieren decir cosas distintas para personas distintas, o en distintos momentos. Por eso, en ciencia, tenemos que ser muy estrictos con las palabras que usamos, para estar seguros de que estamos diciendo lo que queremos decir cuando nos comunicamos. El caso extremo de esto es la matemática, que en su afán de precisión desarrolló un lenguaje completamente simbólico en el cual solo hay signos con significado matemático.

A veces la elección de palabras no tiene importancia. Si decimos brazo o extremidad superior todos nos entendemos, tanto científicos como no científicos. Pero en otras ocasiones tenemos que ser cuidadosos: a veces la ciencia toma una palabra del lenguaje de todos los días, y le da un significado especial. A veces el camino es inverso: lo que en ciencia quiere decir una cosa, pasa al languaje cotidiano y ya no significa exactamente lo mismo (ADN, que para un científico es algo muy preciso, en el lenguaje coloquial puede verse en usos como “ese equipo de fútbol tiene ganar grabado en su ADN”). En esos casos, muchas veces se producen confusiones, especialmente preocupantes sobre todo en el discurso público, cuando científicos y no científicos usan las mismas palabras, pero queriendo decir cosas completamente diferentes.

Ya discutimos en otra oportunidad que la palabra teoría significa algo casi opuesto en el lenguaje cotidiano y en el lenguaje científico.

Hoy le llega el turno a la palabra evolución.

En la vida diaria se suele usar la palabra evolución para indicar un cambio que tiende a una mejora, un progreso. Por ejemplo, cuando hablamos de la “evolución de una sociedad”, creemos en general que la sociedad cambia, o debe cambiar, para mejor. A veces, implica además que nosotros podemos lograr esa mejora: si tenemos la intención de evolucionar, podemos lograrlo a través de nuestras acciones. En este uso, la evolución es un cambio que tiene un propósito, es teleológica.

En otras ramas del saber, como por ejemplo en la medicina o en la psicología, la palabra evolución suele significar cambio o desarrollo, sin implicar que necesariamente haya una mejora. Un médico puede sugerir “veamos cómo evoluciona esta enfermedad”, y lo que está queriendo decir es que en ese paciente la enfermedad irá siguiendo un curso y se podrá ver luego si la situación mejora o empeora. En psicología, la psicología evolutiva estudia qué ocurre a nivel psicológico en distintas etapas del desarrollo humano, desde que la persona es bebé hasta que es adulta.

¿Y en ciencia? ¿Qué significa evolución en biología?

Salvo los literalistas bíblicos más estrictos, que creen que todas y cada una de las especies fueron creadas por la divinidad tal cual son hoy, la mayoría de los naturalistas del siglo XIX creían en algún nivel de cambio de las especies por distintas causas. Lamarck propuso que los animales evolucionan a partir de las presiones del medio ambiente, dentro de un rango determinado por cómo fue creada dicha especie. Esa idea fue dejada de lado por el peso de la evidencia acumulada principalmente por un científico, que definió lo que hoy entendemos por evolución en ciencia:

Charles Darwin planteó lo que hoy conocemos como teoría de la evolución por selección natural. Desde entonces, la teoría fue pulida, completada y mejor comprendida gracias a evidencias científicas de otros campos del conocimiento.

La teoría de la evolución tal como la aceptamos ahora podría resumirse de esta manera:

  • Existen variaciones al azar en los individuos debido principalmente a mutaciones en el ADN y a la generación de nuevas combinaciones de genes, por ejemplo mediante la reproducción sexual. Esta variación al azar genera individuos distintos dentro de una misma especie. Por ejemplo, Osvaldo, el camaleón (no dibujado) que ve bien y logra ponerse verde en el ambiente verde, y Leonardo, el camaleón daltónico que se confunde los colores y se pone rojo en el ambiente verde.leonardo camaleon daltonico
  • Según el ambiente en el que se encuentra cada individuo, esas variaciones serán beneficiosas, neutras o perjudiciales para su supervivencia y posibilidad de dejar descendientes. Aquí actúa la selección natural: se seleccionan las variantes que se adaptan aceptablemente bien al ambiente. A Leonardo, el camaleón daltónico, no le va muy bien: su color lo vuelve víctima fácil. Pero Osvaldo sobrevive.
  • Dado que gran parte de las variaciones son causadas por diferencias en los genes, y dado que esta información genética se hereda de padres a hijos, los hijos tenderán a parecerse a sus padres y a retener esas variantes beneficiosas, en detrimento de las perjudiciales. Osvaldo tendrá hijos que ven bien y cambian bien de color  y, a la larga, los camaleones daltónicos podrían dejar de existir.
  • Con el tiempo, la especie en su conjunto (no cada individuo por separado) va cambiando y adaptándose mejor a su ambiente. Con más tiempo todavía, pueden formarse dos o más especies distintas. Y, así, florece la diversidad de la vida tal cual la conocemos hoy en día en nuestro planeta.
  • Si el ambiente cambia, las reglas de qué variaciones son buenas y qué variaciones son malas, pueden ser modificadas. Es barajar y dar de nuevo. Y así es, por ejemplo, como, cuando combatimos enfermedades bacterianas con antibióticos (esto no es más que una selección artificial, con el antibiótico como “ambiente”, pero siguen operando las mismas reglas que en la selección natural), van a sobrevivir las variantes resistentes al antibiótico. Se reproducirán y, con el tiempo, no podremos matar estas bacterias con antibióticos porque la gran mayoría será resistente. Si la vegetación en la que viven los camaleones se volviera roja, sobrevivirá Leonardo y no Osvaldo.

Grandes diferencias

Esta teoría de la evolución por selección natural explica cómo las especies se van adaptando a sus respectivos ambientes y cómo esa capacidad puede pasar de padres a hijos. Y esto vale para todo ser vivo, desde los organismos unicelulares más sencillos como las bacterias, a los más complejos, como las plantas o animales.

Al entender a la evolución de esta manera, surgen claras diferencias y hasta antagonismos con respecto a las ideas que transmiten los otros usos de la palabra evolución.

Mencionemos algunas de estas diferencias, que terminan siendo centrales para entender la Teoría de la Evolución como una de las ideas más poderosas de la ciencia, y también para entender cómo debemos enseñarla, si somos docentes, para evitar caer en las trampas de las confusiones con los otros significados de evolución que dan vueltas por ahí.

En biología, la evolución:

  1. No tiene un objetivo, no tiene un propósito. No es teleológica. Una especie no se adapta “para” lograr vencer un obstáculo. Un pájaro no genera alas para poder volar, como si tuviera él (o la entidad metafórica “La Naturaleza”) la intención de volar. Lo que pasó es que los animales que generaron alas (por azar), pudieron volar. Esto les dio ventajas que se tradujeron en que se reprodujeron más que otras variantes. Otros animales no vuelan, pero no por eso están en desventaja. Cada uno está adaptado a su respectivo ambiente. Entre quienes entendemos a la evolución de esta manera hay, sin embargo, una cuestión con esta palabra “para“. La usamos. Nos gusta. Decimos que las alas son para volar y los ojos para ver. Pero en todo momento tenemos claro que no fueron “generados” con ese objetivo sino que sencillamente… ocurrieron, y obviamente su función es esa: hay una clara relación entre la estructura y la función de las cosas de los seres vivos, pero no entre su origen y su función.
  2. No siempre hay necesariamente aumento de la complejidad a medida que pasa el tiempo. Como la vida se originó con los organismos unicelulares más simples (más simples que ellos, y perdemos la propiedad emergente de la vida), que siguen siendo la mayoría, con el tiempo vemos el surgimiento de especies más complejas. Sin embargo, hay nuevas especies que pierden complejidad: algunos parásitos, por ejemplo, han perdido los ojos si viven en ambientes en los que no hay luz, o la capacidad de metabolizar determinados alimentos.
  3. No hay necesariamente una mejora. Y la especie tampoco evoluciona en una dirección en la que se vuelve “mejor”. Ser mejor es algo con muchas opciones y que admite varias estrategias que pueden ser igualmente exitosas. Por ejemplo, los peces suelen tener cientos o miles de huevos de los que sobreviven muy pocos. Pero el costo metabólico de generar cada huevo es bajísimo. Otros animales, como por ejemplo los mamíferos, tendemos a tener pocos hijos y encima a cuidarlos y criarlos hasta que pueden valerse por sí mismos. Esto es carísimo en términos metabólicos, pero también funciona.
  4. Ya vimos entonces que en la evolución no hay una intención ni tampoco hay necesariamente un “progreso” en el sentido de mejora. Y esto puede ser aun peor: ni siquiera tiene que haber necesariamente cambios. Para dar un ejemplo, los tiburones actuales se parecen mucho, pero muchísimo, a los tiburones de hace… ¡unos 400 millones de años! Hay actualmente varias especies que cambiaron muy poco a lo largo del tiempo. Solemos llamarlos fósiles vivientes. ¿Esto significa que estas especies “dejaron de evolucionar”? En absoluto. Las variantes al azar siguen surgiendo. Lo que pasa es que estas especies viven en ambientes muy estables, y están ya tan bien adaptadas a esos ambientes que prácticamente cualquier cambio que se desvía de eso es eliminado. Hay permanentemente variación al azar (¡no puede no haberla!, ¡es al azar!), pero mediante la selección natural los que sobreviven son los parecidísimos a sus padres, que son los que tienen las variantes más beneficiosas. Entonces, nada puede dejar de evolucionar…. nunca. Pero eso no implica que la evolución se evidencie siempre como un cambio.
  5. Al ocurrir la evolución en escalas enormes de tiempo, nunca podemos hablar de la evolución de un solo individuo. Donde psicólogos o médicos usan la palabra evolución en el sentido de un individuo, nosotros los biólogos hablamos de desarrollo, u ontogenia. En ciencia, la ontogenia describe el desarrollo de un individuo, sus cambios a lo largo de la vida. Para hablar de los cambios evolutivos de una especie en su conjunto, nos referimos a la filogenia.
  6. Como lo que importa en la evolución por selección natural es cuán bien adaptada está una especie a su ambiente, no podemos hablar de que una especie sea “más evolucionada que otra”. Sí podemos decir que una especie es más compleja que otra, por ejemplo, pero sin “juicio de valor” acerca de qué solución evolutiva es “mejor”. Los humanos no somos más evolucionados que un perro. Ni que una cucaracha. Pero sí tenemos una complejidad, por ejemplo, a nivel conciencia que, muy probablemente, no se encuentre en ninguna otra especie del planeta.

Cómo enseñar, o cómo no enseñar, la evolución por selección natural

Para cerrar, la evolución por selección natural implica ideas muy distintas a las del uso más corriente de la palabra evolución: no tiene intención, no lleva necesariamente a mejoras, no se evidencia necesariamente por cambios, los tiempos son largos, la evolución es a nivel de especie y no de individuo, no hay soluciones óptimas ni únicas y, por lo tanto, surgen ramificaciones y diversidad de seres vivos.

Veamos esta conocidísima imagen que muestra la evolución humana:evolution man

Es horrible a nivel educativo. Muy horrible. Y no hace más que reforzar estas ideas equivocadas de las que hablábamos:

  • No provenimos de un chimpancé. Los chimpancés son tan actuales como nosotros y tanto ellos como nosotros compartimos un antecesor común hace no tanto tiempo (en términos evolutivos).
  • Los chimpancés actuales, aunque pocos y en desventaja, no están “mal” adaptados a su ambiente. Tanto ellos como nosotros llegamos a soluciones adecuadas para nuestros respectivos ambientes.
  • Esta imagen muestra una evolución lineal, como si no hubiera ramificaciones y aparición de especies laterales.
  • La imagen sugiere una idea de “humanización”. Con lo autoreferenciales que somos, además, induce a pensar que a) los chimpancés mejoran y b) que la versión mejorada de los chimpancés somos nosotros (si tratáramos de vivir una semana en las selvas africanas veríamos que quizás no sea tan así). Es más, parece sugerir que nuestra evolución humana fue un camino directo hacia lo que somos ahora, obedeciendo a una tendencia, a un propósito.

Para enseñar evolución en el sentido biológico, para comprenderlo como idea poderosa (¡y hermosísima!) que debemos conocer por cultura general, necesitamos estar alertas acerca de las trampas, de las dificultades en el camino. Y una de las principales trampas, en este caso, es una aparentemente inofensiva e inocente confusión de significados para la misma palabra: la bella palabra evolución.

Anuncios

12 comentarios en “¡Evolucionemos!

  1. Pingback: Es sólo una teoría | Cómo Sabemos

  2. Pingback: La predicción del tiempo | Cómo Sabemos

  3. Pingback: La tierra se mueve | Cómo Sabemos

  4. Pingback: ¿Cómo sabemos que el virus HIV es la causa del SIDA? | Cómo Sabemos

  5. Pingback: Orquídea abeja | Cómo Sabemos

  6. Pingback: Predicciones | Cómo Sabemos

  7. Pingback: No, la teoría de la evolución de Darwin no está en jaque | Cómo Sabemos

  8. Pingback: Science. It works, bitches | Cómo Sabemos

  9. Pingback: Creer o reventar | Cómo Sabemos

  10. Pingback: Estuve investigando y… | Cómo Sabemos

  11. Pingback: La ciencia como cultura | Cómo Sabemos

  12. Recién llego al blog y me parece realmente muy interesante! Hago notar que la imagen criticada no solo tiene un contenido teleológico sino que lo que aparece como el pinaculo de la evolución es un varón, blanco y rubio. También por este contenido discriminador es una imagen horrible.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s