“Si abres tu mente demasiado, tu cerebro se caerá”

Abjuración de Galileo Galilei

Abjuración de Galileo Galilei

“Yo, Galileo, hijo del difunto Vincenzo Galilei, florentino, de setenta años de edad, acusado ante este tribunal y arrodillado ante ustedes, eminentísimos y reverendísimos señores cardenales inquisidores generales, contra la herética depravación de toda la comunidad cristiana, teniendo ante mis ojos y tocando con mis manos los Santos Evangelios, juro que siempre he creído, creo y, con la ayuda de Dios, creeré en el futuro, en todo lo que sostiene, predica y enseña la Santa Iglesia Católica Apóstolica.”

Con estas palabras, el 22 de Junio de 1633 Galileo Galilei abjuraba de las opiniones que había publicado en su obra acerca del heliocentrismo que contradecía la lectura literal de la Biblia que la Iglesia Católica hacía en el medioevo. Pasaría bajo arresto el resto de su vida.

Hoy, Galileo Galilei es considerado uno de los científicos más importantes de la historia, padre de la astronomía y la física modernas y de la ciencia experimental en general, diseñador de experimentos sutiles y pensador de ideas sorprendentes. Entre otros avances, Galileo descubrió los cuatro satélites mayores de Júpiter, confirmó las fases de Venus, analizó las manchas solares y creó y mejoró instrumentos tecnológicos como el telescopio y la brújula.

La condena de Galileo tuvo que ver, por supuesto, con el choque frontal entre sus afirmaciones y la ortodoxia filosófica y religiosa de su siglo, pero también con la dificultar de presentar pruebas claras que sustentaran sus afirmaciones. Por ejemplo, no pudo mostrar evidencia del paralaje estelar (que habría probado la idea del movimiento de los planetas alrededor del Sol) simplemente porque los instrumentos existentes entonces no podían captarla.

Hoy no se discute el valor de la ciencia y está bastante claro cómo funciona y por qué funciona. Sin embargo, abundan las pseudociencias como la homeopatía o la astrología, que no tienen sustento dado por evidencias y están “disfrazadas” de ciencia. Como si esto fuera poco, a menudo las vemos acompañadas del supuesto argumento de que nuestra posición escéptica equivalente a la posición escéptica de la iglesia en el siglo XVII: aquello que no podemos entender lo rechazamos, y nos convertimos en inquisidores.

¿Cómo podemos hacer para distinguir la ciencia “de verdad” de estas otras cosas que pululan por ahí? Para empezar, la ciencia es estricta en su metodología y en la manera en la que considera que las afirmaciones están demostradas. Tenemos conocimiento más o menos sólido, según el área, y si algo nuevo quiere ser incorporado, debe encajar de manera coherente con lo que ya sabemos. Si no encaja, hay que ver qué está pasando: ¿las evidencias son de mala calidad? ¿los datos fueron mal interpretados? ¿o quizás eso que ya creemos saber es en realidad incorrecto?

También hay que tener en cuenta que la ciencia está hecha por gente que a veces tiene sus celos, o sus ideas favoritas que no quiere dejar ir, o lo que sea. Y, en parte por esto, la adopción de nuevo conocimiento a veces ocurre con mayor facilidad y a veces con menos. Más allá de la facilidad, o la velocidad, si las evidencias nuevas son consideradas de buena calidad y esa idea o conocimiento nuevo va resistiendo, en general va surgiendo un consenso entre los científicos.

Por ejemplo, hay consenso en que el cambio climático está ocurriendo y es producto de la actividad humana. Ese consenso no es democrático. No es un concurso en el que gana la idea más popular entre los científicos. Lo que está pasando es que, si las evidencias son convincentes, los científicos van adoptando la idea. Si las evidencias no son convincentes, quizás dos ideas contrapuestas se sostienen a la vez, por un tiempo, y se resuelven luego. O no.

Este es un proceso muy fluido, con idas y vueltas. Lograr un consenso es difícil y eso lo vuelve valioso. Esto no es garantía de que en algún momento no surgirá una controversia nueva, por supuesto. Pero, para que esto ocurra, nuevas evidencias confiables deberían aparecer. Y no solo eso sino que, cuanto más se contradice el consenso, más fuerte debería ser esa evidencia.

En la sección acerca de los milagros de su libro “Investigación sobre el entendimiento humano”, el filósofo inglés David Hume dice esto:

“Suppose, for instance, that the fact, which the testimony endeavours to establish, partakes of the extraordinary and the marvellous; in that case, the evidence, resulting from the testimony, admits of a diminution, greater or less, in proportion as the fact is more or less unusual.”

Que podría traucirse como:

“Supongamos, por ejemplo, que el hecho que el testimonio intenta establecer participa de lo extraordinario y maravilloso. En tal caso la evidencia resultante del testimonio puede debilitarse en mayor o menor grado, según se trate de un hecho más o menos desusado.”

Carl Sagan, en el episodio de Cosmos “Enciclopedia Galáctica”, popularizó esta idea con la frase:

“Extraordinary claims require extraordinary evidence”.

Es decir:

“Afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria”.

sagan evidencias

¿Hay extraterrestres viviendo entre nosotros? ¿Cómo es el monstruo del Lago Ness? ¿Existen los unicornios? Es lindo imaginar cosas extrañas, claro, pero para creer en ellas pidamos evidencias. Y que esas evidencias sean realmente poderosas si esa cosa es bien extraña.

Ser estrictos en esto no le quita belleza al mundo. Al contrario, la fortalece. La ciencia nos da las herramientas para conocer y entender lo que nos rodea y, así, podemos apreciar su enorme belleza.

Aprovecho para compartir este video del tema “Si abres tu mente demasiado, tu cerebro se caerá (llevate a mi esposa)” del cantante Tim Minchin:

Referencias:

– Galileo Affair: https://en.wikipedia.org/wiki/Galileo_affair

– “An Enquiry Concerning Human Understanding”, David Hume: http://www.bartleby.com/37/3/14.html

“Investigación sobre el entendimiento humano”, David Hume: http://www.olimon.org/uan/hume-investigacion.pdf

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4 comentarios en ““Si abres tu mente demasiado, tu cerebro se caerá”

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