Predicciones

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El más importante anuncio científico de febrero de 2016 fue, sin duda, el de la detección de ondas gravitacionales. El 11 de febrero, el Observatorio de ondas gravitacionales por interferometría láser, conocido como LIGO por sus siglas en inglés (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory), confirmó la detección de este tipo particular de onda.

¿Por qué este anuncio fue tan relevante? Fue la primera vez que se logró detectar las ondas gravitacionales. Parece trivial pero, si las detectamos, quiere decir que efectivamente existen. Y no lo sabíamos hasta ahora. Sin embargo, la idea de que debían existir ya tiene 100 años: la Teoría de la Relatividad General que Einstein postuló predice que estas ondas se generan, y en principio podrían medirse, cuando en el Universo ocurren fenómenos que involucran a objetos de mucha masa (pero mucha en serio, como choques de galaxias, agujeros negros que se forman, etc.). En este caso, LIGO detectó la fusión de dos agujeros negros a unos 410 megapársecs de la Tierra (o sea, muy lejos). La relevancia de este descubrimiento, lo que detuvo al mundo científico durante la conferencia de prensa, tiene que ver, entonces, con que constituye una prueba más a favor de la Teoría de la Relatividad General. Nos importan las ondas gravitacionales en sí mismas, sí. Pero más nos importa conseguir más evidencias de que esta Teoría es efectivamente correcta.

No seguiremos discutiendo aquí sobre las ondas gravitacionales. Para eso se pueden visitar muchos enlaces que explican este descubrimiento, como por ejemplo la página oficial de LIGO (en inglés) o esta nota en El Gato y La Caja. De lo que hablaremos aquí será de ese “predice” que apareció más arriba. ¿Cómo que una Teoría predice algo? ¿Es una adivinanza, o una corazonada? ¿Es como el horóscopo? Bueno, no. La palabra predicción se utiliza en la ciencia para referirse a algo bien distinto que el de su uso corriente. Hay varias palabras que son tramposas, que se refieren a ideas que son diferentes en el lenguaje de todos los días y en el de la ciencia. Ya discutimos previamente algunas, como fue el caso de la palabra evolución y, relacionado con este artículo, de la palabra teoría. Ataquemos ahora la palabra predicción.

Usamos la ciencia como una manera de entender mejor el mundo que nos rodea. Para eso, necesitamos ir buscando evidencias concretas que nos digan qué ocurre en un determinado fenómeno, cómo se produce, de qué depende que suceda algo u otra cosa bien distinta, etc. Estas evidencias suelen provenir de observaciones o de experimentos. En el ejemplo de las ondas gravitacionales, tenemos una observación. No es que “vimos” las ondas, pero las detectamos con una estrategia muy sofisticada, que para el caso es la misma idea. Pero solo con evidencias no podemos llegar muy lejos. Necesitamos nutrirnos de ellas para pensar cosas nuevas, para tener ideas creativas y usar nuestra imaginación para tratar de darle un sentido a lo que puede estar pasando. Estas ideas nuevas no son delirios místicos, no es un “vale todo”, no son adivinanzas. Son ideas que deben acomodar rigurosamente las evidencias disponibles hasta el momento y darles una coherencia, una cierta lógica. Algunas de estas ideas son hipótesis, pequeñas ideas acerca de qué debe estar pasando en determinada situación concreta. Otras son más complejas, son ideas abstractas que intentan explicar algo de manera más abarcativa y que solemos llamar modelos teóricos. La versión más completa posible de todo esto, que incluye evidencias que concuerdan entre sí y que provienen en general de muchas áreas distintas, es una teoría científica. Y lo lindo es que se trata justamente de abstracciones, de saltos del pensamiento que exceden las evidencias concretas de las que disponemos, pero que las contienen inevitablemente. Y lo que es aun más hermoso, es que las hipótesis, los modelos y las teorías permiten plantearnos este tipo de cosas, que son justamente lo que en ciencia llamamos predicciones: “si esta idea fuera cierta, entonces esperaría encontrar esto”, o “esperaría que ocurra esto”, o lo que sea. Estas predicciones deben ser bien contrastables y muy específicas. Si se puede, deben ser cuantificables. El punto es que debe estar muy claro qué esperamos encontrar, para que, llegado el momento, podamos decir con confianza que efectivamente lo encontramos. Esto, por ejemplo, es algo que no ocurre con las predicciones de los horóscopos, que suelen usar un lenguaje ambiguo y poco específico. En la ciencia todo está puesto a prueba todo el tiempo. Las predicciones científicas son una especie de evaluación extra de la validez de las propuestas. Son cosas aun no medidas, o descubiertas, o identificadas, o que aun no ocurrieron pero que, si aparecen, fortalecen aún más mi idea teórica.

Una predicción de este tipo es, por ejemplo, la que planteó Albert Einstein. Él razonó, con el único poder de su cerebro y sin ninguna evidencia que, de ser cierta su Teoría de la Relatividad General, entonces deberían generarse ondas gravitacionales en determinadas circunstancias. Ahora LIGO las encontró. Einstein no llegó a enterarse de esto, pero su Teoría nos dejó su predicción para que nosotros pudiéramos ponerla a prueba, aunque lo hayamos logrado recién un siglo más tarde.

 

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7 comentarios en “Predicciones

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