La ciencia como cultura

Trudeau2016Hace pocos días, el joven Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, hizo algo que enamoró a los nerds del mundo.

Trudeau visitó el Perimeter Institute, el primer instituto de Canadá dedicado a la física teórica, para anunciar un gran financiamiento. Parte de lo que se investiga allí es teoría cuántica básica pero que tiene aplicaciones bien concretas en información y computación cuántica.

En la conferencia de prensa, un periodista le preguntó:

“Iba a pedirle que explicara la computación cuántica.. ja ja, ¿pero cuándo espera que recomience la misión canadiense ISIL, y no haremos algo mientras tanto para prepararnos?”

A lo que Trudeau respondió, como se puede ver en el video que está más abajo (en inglés), con una explicación muy breve, muy básica, clara y correcta, de lo que es la computación cuántica, que fue la primera parte de lo que preguntó el periodista. Los medios de comunicación levantaron esto y el video se viralizó. La sorpresa era que un político fuera capaz de hacer una explicación acerca de un tema científico “difícil”. Sí, cuando hay políticos como Sarah Palin que han dicho barbaridades y no parecen avergonzarse de no saber lo básico de ciencia, sin duda lo de Trudeau fue algo poco común.

Sin embargo, a mí no me sorprende tanto lo de Trudeau. Es lo que esperaríamos de un político que hace su trabajo y sabe asesorarse con gente capaz. Lo que creo que es más importante acá es lo que dijo el periodista y, particularmente, el tono en el que lo dijo. No hizo la pregunta como quien quiere que se la respondan realmente. La dijo como en chiste, dando a entender que quién puede esperar que alguien “no científico” (fuera Trudeau o cualquiera de los periodistas presentes, y los oyentes o lectores de sus notas posteriores), pudiera saber lo básico de computación cuántica, eso que es tan difícil. La explicación que dio Trudeau no es adecuada para un ámbito científico pero sí para un público general. Lo que demostró fue que conocía lo mínimo, lo muy básico del tema. Y está buenísimo que así sea. Pero si el periodista le hubiera hecho una pregunta acerca de un tema económico o político, que requiriera cultura más de áreas “sociales”, habría esperado una respuesta. ¿Por qué el periodista no esperaba una respuesta a una pregunta “científica”?

Y el tema es, creo, que se asume que una persona culta, se dedique a lo que se dedique, no puede desconocer lo básico de las áreas sociales: debe saber desde quién fue Napoleón a cómo pintaba Van Gogh, debe conocer la música de Mozart y también qué hizo el Apartheid en Sudáfrica. Gandhi, las guerras mundiales, las revoluciones, los ciclos económicos, el arte del mundo. Pero no se espera que, para considerar culta a una persona, deba saber qué es la evolución, cómo hacer una regla de tres simple, quiénes fueron Watson y Crick, cómo sabemos que el Universo comenzó con un Big Bang. Ni hablar de que una persona culta esté científicamente alfabetizada. Es más, muchas veces vemos incluso una actitud opuesta: gente que se considera culta y es considerada culta por los demás, que se ufana o admite sin disimulo que desconoce todo esto; que dice abiertamente que “la matemática es difícil” o que nunca fue bueno en química en el secundario.

Hay una serie llamada Manhattan, que trata acerca del Proyecto Manhattan en Estados Unidos. Este proyecto desarrolló la bomba atómica (debo aclararlo, ¿no? ¿o todos sabemos qué es el Proyecto Manhattan?). Es una serie interesante en la que los personajes son los más grandes físicos de la época, tratando de desarrollar el arma más letal de la humanidad en una carrera contra los alemanes. En esa serie, vemos algunas cuestiones de guión medio extrañas. Los físicos se “aclaran” entre ellos quién es Niels Bohr, y se explican chistes sobre el Gato de Schrödinger. Es algo absolutamente ridículo. No hay modo de que, entre físicos, sean necesarias estas aclaraciones. Pero, por supuesto, los guionistas tienen que hacerlos decir esas cosas porque no esperan que nosotros, los que vemos la serie, sepamos de qué hablan. Sin embargo, esos mismos guionistas no creen necesario aclarar quién es Goebbels o lo que estaba ocurriendo en Europa en esa época.

La ciencia es difícil, sí. Es anti-intuitiva y requiere disciplina. Pero también es bella. Y, sin duda, también es cultura. Es una serie de herramientas y conocimientos que generamos como humanidad y que están ahí, para todos. Para quien quiera disfrutarla.

Esperemos que, poco a poco, la actitud de Trudeau ya no nos sorprenda tanto. Que la del periodista no nos sorprenda tanto. Y que las ideas centrales de la ciencia, y sus modos de abordar los problemas, vayan poco a poco permeando en la sociedad para que, en algún momento, sea ridículo que alguien pueda considerarse culto si desconoce qué hizo Galileo.

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5 comentarios en “La ciencia como cultura

  1. Por ejemplo y solo por ejemplo:
    Lo que ocurre es que hay una gran diferencia entre que provoca que una estrella se convierta en una supernova y que provoca los ciclos económicos. Es comprobable que una estrella con determinada masa y determinada composición se convertirá en una supernova y si hay objeciones en el futuro será para ajustar más finamente la teoría, sin abandonar el modelo que habla de tantas masas solares, de tal espectro y tal composición.
    En cambio (Por ejemplo) en las Ciencias Sociales Económicas el “consenso” sobre que provoca los ciclos económicos se “logra” mediante pensamiento único y censura en la Libertad de Cátedra.
    Los que sostenemos que los ciclos económicos son provocados por el sistema de economía centralizada en un Banco Central que regula cuanto dinero debe existir y a que precio (interés) y los bancos que mediente ley de los Bancos Centrales Estatales pueden imprimir dinero bancario de la nada estamos totalmente excluidos de cualquier Universidad Estatal (obviamente). Convenientemente las estadísticas que podrían demostrar que los ciclos económicos los provocan los Bancos son manejadas por los Estados. Es decir no hay control por oposición.
    ¿Leiste, “Como mentir con estadísticas”? Está online es de 1947

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    • No existen ni consensos ni “consensos” en cuanto a los ciclos económicos y sus causas. Ni siquiera hay acuerdo en cuanto a la existencia de esos ciclos.

      Sin pertenecer a esa rama pero basandome en los profesionales que conozco trabajando como profesores, entiendo que si hay algo que caracteriza positivamente a las universidades públicas de Ciencias Económicas (por lo menos a la UBA y UNLP) es la diversidad de pensamiento que otorga la libertad de cátedra, a diferencia de universidades como la Di Tella o la UCA (ni hablar del CEMA) donde la línea ideólogica es bastante uniforme. También me parece razonable que por cuestiones prácticas y pedagógicas esa diversidad ideológica del cuerpo docente se mueva dentro de un dominio acotado que excluya algunos outliers, y que por ende queden afuera visiones extremas como pueden ser las marxistas o el libertarianismo extremo. Esto obviamente no implica que esos temas y autores no se traten en distintas materias (de hecho tengo entendido que se lo hace), sí que quizás una materia teórica no vaya a estar dada por un loquito libertario pregonando por la no existencia de los Bancos Centrales.

      Primero, que los alumnos aprendan que es un Banco Central y su rol en la economía de mercado. Después, de acuerdo a sus gustos y preferencias y a las bases teóricas adquiridas, terminarán moldeando su propio pensamiento.

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      • “sí que quizás una materia teórica no vaya a estar dada por un loquito libertario pregonando por la no existencia de los Bancos Centrales. ”

        La verdad que iba a responderte con argumentos. Pero leyendo ese sesgo cognitivo Ad Hominem, creo que sería fútil.

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      • Es cariñoso lo de ‘loquito libertario’, no se ofenda.

        No hay ad hominem porque no busqué refutar el argumento que le atribuyo a la figura del ‘loquito libertario’ (Los Bancos Centrales provocan las crisis económicas). Mi punto es que en la formación en ciencias sociales la diversidad es fundamental, pero al ser imposible abarcar todo el espectro ideológico es razonable que las corrientes de pensamiento más cercanas a los extremos tengan menos representación en la currícula, sin que esto implique ningún tipo de censura o búsqueda de generar consensos.

        (aunque aclaro nuevamente que la Economía no es mi campo y el conocimiento superficial que puedo llegar a tener sobre su funcionamiento responde meramente a transmisión conyugal, casi que por ósmosis)

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