Predicciones

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El más importante anuncio científico de febrero de 2016 fue, sin duda, el de la detección de ondas gravitacionales. El 11 de febrero, el Observatorio de ondas gravitacionales por interferometría láser, conocido como LIGO por sus siglas en inglés (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory), confirmó la detección de este tipo particular de onda.

¿Por qué este anuncio fue tan relevante? Fue la primera vez que se logró detectar las ondas gravitacionales. Parece trivial pero, si las detectamos, quiere decir que efectivamente existen. Y no lo sabíamos hasta ahora. Sin embargo, la idea de que debían existir ya tiene 100 años: la Teoría de la Relatividad General que Einstein postuló predice que estas ondas se generan, y en principio podrían medirse, cuando en el Universo ocurren fenómenos que involucran a objetos de mucha masa (pero mucha en serio, como choques de galaxias, agujeros negros que se forman, etc.). Sigue leyendo

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La duda

“—Hermano Zenón —dijo el capitán—, os encuentro flaco, extenuado, de mal humor y ataviado con un blusón que ni mi criado querría ponerse. ¿Vale la pena afanarse durante veinte años para llegar a la duda, que crece por sí misma en todas las cabezas inteligentes?

—Sin discusión —contestó Zenón—. Vuestras dudas y vuestra fe son como pompas de jabón en la superficie, pero la verdad que se deposita en nosotros como la sal en la retorta, cuando hacemos una destilación arriesgada, se halla de este lado de la explicación y de la forma, demasiado caliente o demasiado fría para la boca humana, demasiado sutil para la letra escrita y más valiosa que ella.”

Marguerite Yourcenar, Opus Nigrum

 

Medida por medida

Un buen lugar para hacer un experimento

Un buen lugar para hacer un experimento

La ciencia no es solo el conjunto de conocimientos que, como humanidad, fuimos obteniendo a lo largo de nuestra historia, sino también un conjunto de herramientas metodológicas y mentales que nos sirven para tratar de entender mejor el mundo que nos rodea.

Cuando pensamos la ciencia como un proceso, como una serie de herramientas, podemos ver que sirve también para averiguar si algo funciona o no. En este sentido, la ciencia aporta mucho para evaluar en particular si las políticas públicas son o no efectivas, ya que nuestra intuición o nuestro sentido común no suelen ser muy confiables. Ya hemos discutido esto anteriormente, por ejemplo acá y acá.

Una de las mejores maneras de evaluar la efectividad de una política es realizar pruebas controladas aleatorizadas, que en inglés se conocen como randomised controlled trials y se abrevian con la sigla RCT. A continuación reproducimos completo y en español un breve artículo sobre este tema que fue publicado en The Economist. Sigue leyendo

Tiro al blanco: precisión y exactitud

precision exactitudEn la ciencia, las mediciones cumplen un papel fundamental.

Supongamos que necesitamos averiguar cuánto tarda en llegar al piso un objeto que se deja caer desde una altura de 2 metros. ¿Qué hace falta para esto, además del objeto en cuestión? Para empezar, debemos poder medir la altura de dos metros. ¿Cómo hacemos esto? ¿Usamos un centímetro? ¿O tomamos como referencia algún objeto que sepamos que aproximadamente mide 2 m? ¿O lo decidimos “a ojo? En principio, no hay una respuesta correcta, porque todo depende de cuán estrictos queramos ser con la medición de los dos metros de altura, y de nuestras posibilidades de acceso a las distintas opciones. También necesitamos medir el tiempo. ¿Usamos un cronómetro? ¿O “contamos elefantes”? Otra vez, dependerá de nuestros objetivos y situaciones particulares. Ahora supongamos que medimos la altura con un centímetro de dos metros y disponemos de un cronómetro que mide hasta milésimas de segundo. ¿Qué hacemos? ¿Alguien tira el objeto y otro toma el tiempo? ¿Lo hace la misma persona? ¿Basta con hacerlo una vez o mejor hacerlo varias veces? Si creemos que debemos medir varias veces, ¿cuántas veces repetimos la medición?

Como vemos, hay muchas decisiones que tomar. Para medir hay que elegir.

Si hiciéramos lo de más arriba de tirar un objeto y medir cuánto tarda en caer y midiéramos varias veces, ¿obtendríamos el mismo resultado? Lo más probable es que no. Aun si medimos varias veces lo mismo, con la misma metodología y en las mismas condiciones, no obtendremos siempre el mismo resultado. Sigue leyendo

Explorando los océanos

Fuente hidrotermal de la Dorsal Mesoatlántica

Fuente hidrotermal de la Dorsal Mesoatlántica

Robert Ballard es un oceanógrafo y oficial de la marina estadounidense muy particular, un auténtico explorador. Con más de 100 expediciones submarinas en su haber, realizó varios descubrimientos clave de la oceanografía y la biología, encontró barcos hundidos, e impulsó avances tecnológicos tan importantes que prácticamente permitieron empezar con un nuevo campo de investigación: la arqueología submarina.

Este hombre vivió una revolución en cuanto al conocimiento del mundo submarino. Cuando estudiaba en la Universidad, todavía se burlaban de la idea de la deriva continental. ¡Cuánto cambió todo en tan pocos años!

Ballard estuvo en el primer equipo que bajó a explorar la mayor cordillera del mundo, la Dorsal Mesoatlántica. Descubrió, por ejemplo, que existen grietas en el fondo submarino por las que sube agua caliente de manera similar a como ocurre en la tierra en el caso de las aguas termales o los géiseres. Estas grietas en el suelo marino son fuentes hidrotermales y, en parte gracias a que tienen agua cálida y muchos minerales disueltos, logran albergar una interesante diversidad de vida marina, incluyendo bacterias arquea, gusanos de tubo gigantes, moluscos y crustáceos.

El TitanicEn cuanto a los avances tecnológicos, Ballard diseñó y mejoró varios vehículos sumergibles, como por ejemplo el Argo, no tripulado y equipado con una cámara que enviaba imágenes en tiempo real. Además de los descubrimientos científicos y el desarrollo de tecnología, Ballard encontró varios restos de naufragios, el más famoso de los cuales es sin duda el del Titanic, que había naufragado en 1912.

En esta charla TED, Ballard nos cuenta acerca de sus descubrimientos, se pregunta por qué hay tan poca exploración de los océanos y nos invita a mirar más hacia el fondo oceánico.

Te vamos a extrañar, Oliver

La palabra favorita de la neurología es “déficit”

Estas son las primeras palabras del libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” escrito por Oliver Sacks. Este libro fue el primero que leí de él, hace ya 20 años. En ése y en todos sus otros libros, Sacks hizo más grande nuestro mundo: con gran claridad nos contó acerca de tremendos problemas neurológicos y así pudimos aprender cómo funciona el cerebro. Una capacidad que falta, un “déficit”, implica un cerebro roto.

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Dr. Oliver Sacks (9/7/1933 – 30/8/2015). “Y, más que nada, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura”

Hasta acá, Sacks parece un divulgador como tantos otros. Una escritura fluída, correcta, interesante y clara. Pero Oliver es para muchos de nosotros algo más, y es esa cosita extra la que lo pone en el selecto grupo de los más grandes divulgadores de la ciencia como Carl Sagan o Stephen Jay Gould. Aun delante de enfermedades y trastornos del cerebro muy interesantes desde el punto de vista médico o biológico, porque justamente nos permiten entender más acerca de cómo funciona ese increíblemente complejo órgano, Oliver nunca olvidó que antes que todo estaba la persona, el paciente que sufría ese problema. La humanidad con la que fue capaz de retratar la vida de estas personas es lo que creo que lo distingue de otros divulgadores que académicamente hablando son tan buenos como él o incluso mejores. Sigue leyendo