Argumentar o contradecir

La ciencia es básicamente hacerse preguntas y tratar de responderlas por medio de evidencias concretas que uno obtiene gracias a observaciones o experimentos, y usando nuestra creatividad e imaginación para tratar de darle sentido a todo eso.

Un conocimiento científico no es sencillamente una postura “ideológica” sino que, al estar sustentado por evidencias, es mucho más robusto que una opinión cualquiera. Esto no significa que ese conocimiento sea definitivo ni mucho menos. Solo que debemos estar atentos a cuáles son las evidencias detrás de las afirmaciones.

Al comunicar estos conocimientos, debemos argumentarlos adecuadamente, para que nuestro interlocutor tenga los elementos para tomar una posición crítica frente a ellos. Y argumentarlos, discutir en serio, no es decir lo contrario a lo que sostiene el otro, sino dar “una serie de afirmaciones conectadas con la intención de establecer una proposición”, como dicen en los Monty Python en este sketch de Flying Circus:

 

 

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Dinosaurios escritos en las rocas

Diego Pol y el fémur del titanosaurio que descubrió

Diego Pol y el fémur del titanosaurio que descubrió junto a su equipo.

Diego Pol cuenta aquí su camino como paleontólogo. Diego es un gran científico argentino que viajó por todo el mundo encontrando y estudiando fósiles, y que ahora trabaja en la Patagonia, en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio en Chubut, Argentina.

En esta charla TEDx Río de la Plata, evidencia algo que decimos muchas veces: observar es mucho más que ir por ahí y ver algo. En ciencia, uno observa con un propósito, uno tiene todo un conocimiento detrás sin el cual quizás las cosas pasarían inadvertidas, uno observa pensando.

Explorando los océanos

Fuente hidrotermal de la Dorsal Mesoatlántica

Fuente hidrotermal de la Dorsal Mesoatlántica

Robert Ballard es un oceanógrafo y oficial de la marina estadounidense muy particular, un auténtico explorador. Con más de 100 expediciones submarinas en su haber, realizó varios descubrimientos clave de la oceanografía y la biología, encontró barcos hundidos, e impulsó avances tecnológicos tan importantes que prácticamente permitieron empezar con un nuevo campo de investigación: la arqueología submarina.

Este hombre vivió una revolución en cuanto al conocimiento del mundo submarino. Cuando estudiaba en la Universidad, todavía se burlaban de la idea de la deriva continental. ¡Cuánto cambió todo en tan pocos años!

Ballard estuvo en el primer equipo que bajó a explorar la mayor cordillera del mundo, la Dorsal Mesoatlántica. Descubrió, por ejemplo, que existen grietas en el fondo submarino por las que sube agua caliente de manera similar a como ocurre en la tierra en el caso de las aguas termales o los géiseres. Estas grietas en el suelo marino son fuentes hidrotermales y, en parte gracias a que tienen agua cálida y muchos minerales disueltos, logran albergar una interesante diversidad de vida marina, incluyendo bacterias arquea, gusanos de tubo gigantes, moluscos y crustáceos.

El TitanicEn cuanto a los avances tecnológicos, Ballard diseñó y mejoró varios vehículos sumergibles, como por ejemplo el Argo, no tripulado y equipado con una cámara que enviaba imágenes en tiempo real. Además de los descubrimientos científicos y el desarrollo de tecnología, Ballard encontró varios restos de naufragios, el más famoso de los cuales es sin duda el del Titanic, que había naufragado en 1912.

En esta charla TED, Ballard nos cuenta acerca de sus descubrimientos, se pregunta por qué hay tan poca exploración de los océanos y nos invita a mirar más hacia el fondo oceánico.

Te vamos a extrañar, Oliver

La palabra favorita de la neurología es “déficit”

Estas son las primeras palabras del libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” escrito por Oliver Sacks. Este libro fue el primero que leí de él, hace ya 20 años. En ése y en todos sus otros libros, Sacks hizo más grande nuestro mundo: con gran claridad nos contó acerca de tremendos problemas neurológicos y así pudimos aprender cómo funciona el cerebro. Una capacidad que falta, un “déficit”, implica un cerebro roto.

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Dr. Oliver Sacks (9/7/1933 – 30/8/2015). “Y, más que nada, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura”

Hasta acá, Sacks parece un divulgador como tantos otros. Una escritura fluída, correcta, interesante y clara. Pero Oliver es para muchos de nosotros algo más, y es esa cosita extra la que lo pone en el selecto grupo de los más grandes divulgadores de la ciencia como Carl Sagan o Stephen Jay Gould. Aun delante de enfermedades y trastornos del cerebro muy interesantes desde el punto de vista médico o biológico, porque justamente nos permiten entender más acerca de cómo funciona ese increíblemente complejo órgano, Oliver nunca olvidó que antes que todo estaba la persona, el paciente que sufría ese problema. La humanidad con la que fue capaz de retratar la vida de estas personas es lo que creo que lo distingue de otros divulgadores que académicamente hablando son tan buenos como él o incluso mejores. Sigue leyendo

Viva La Evidence!

El uso de evidencias es clave en muchos campos y, muy especialmente, en medicina. Ya hemos discutido en otra oportunidad algo de cómo fue el origen de la medicina basada en evidencias al hablar de cómo Semmelweis notó que lavarse las manos antes de atender pacientes era… un poquito importante.

Ahora, compartimos este video que, por medio de una parodia de una canción de Coldplay y en solo 5 minutos, logra mostrar lo esencial de la importancia de las evidencias en la medicina. Este video fue hecho por James Mc Cormack (@medmyths), profesor en la Universidad de British Columbia (Vancouver) y co-presentador de un podcast de divulgación acerca de este tema.

Si todos (no solo los médicos) estuviéramos más al tanto de cómo funciona realmente la medicina y cuál es el valor de las evidencias en ella, probablemente seríamos más capaces de detectar falsos tratamientos y espejitos de colores.

La mentablemente, el video está solo en inglés, pero las imágenes ayudan mucho a comprenderlo:

Clases de matemática retocadas

Dan Meyer es un profesor de matemática de secundario en Estados Unidos, un profesor “común y corriente” que da clases con la genuina intención de que sus alumnos aprendan matemática. Pero la verdadera matemática, esa que consiste en buscar estrategias para resolver problemas, en entender bien qué información hace falta para resolverlo y qué información “sobra”… la que involucra pensar en serio y no limitarse a resolver problemas de manera automática.

En esta charla TED da su opinión acerca de algunas cosas que están fallando en la enseñanza en matemática y agrega propuestas para mejorarla. Lo interesante es que no habla de grandes cambios a nivel de la política pública o de cambios en los programas, sino de esas pequeñas vueltas de tuerca que cualquier profesor puede hacer por sí mismo en su aula con sus alumnos. Es más, son pequeñas modificaciones que reflejan una mirada sobre la educación que puede ser trasladable a otras áreas del conocimiento además de la matemática.

Rescato en particular estos fragmentos de esta charla: Sigue leyendo

Cómo mentir con estadísticas

Calvin: Creo que ya tenemos suficiente información, ¿no? Hobbes: Todo lo que tenemos es un

Calvin: Creo que ya tenemos suficiente información, ¿no?
Hobbes: Todo lo que tenemos es un “hecho” que inventaste.
Calvin: Eso es más que suficiente. Para cuando le agreguemos una introducción, algunas ilustraciones y una conclusión, va a lucir como una tesis doctoral.

Una de las maneras que tenemos de entender lo grande y lo pequeño del mundo que nos rodea es medir cosas. Y, para darle sentido a lo que medimos, necesitamos la estadística.

La estadística bien usada nos da herramientas de análisis, nos permite saber dónde estamos parados. Pero si está mal usada, o es usada con expresa intención de engañar, la situación cambia radicalmente: se vuelve una importante herramienta de manipulación.

Dejo este párrafo tomado de la Introducción del maravilloso libro “How to lie with statistics“, de Darrell Huff, un clásico de 1954 tan vigente hoy como cuando se escribió: Sigue leyendo