La violencia machista y la cultura del dato

Soy mujer. Soy argentina. Soy la madre de unos y la hija de otros. Soy bióloga. Soy docente. Soy descendiente de una familia que llegó a América con los conquistadores. Soy descendiente de una familia que fue casi totalmente exterminada en la Shoá. Soy muchas cosas y, a lo largo del tiempo, soy muchas cosas distintas. Como todo el mundo, ¿no?

¿Importa todo esto? La verdad que no. Salgamos de la trampa del “¿desde dónde lo decis?”. Es totalmente irrelevante quién soy para lo que voy a decir ahora. Porque quiero hablar de ideas que tienen que ver con el mundo, con eso que está ahí afuera y que podemos tratar de entender mejor si buscamos las evidencias adecuadas. Para evaluar estas ideas, lo que necesitamos es ver qué evidencias las sostienen, tenemos que analizar qué se dice y no quién lo dice.

La otra muleta mental que circula es la pregunta de “¿A quién le sirve lo que decís? ¿A quién sos funcional?”. Tampoco esto me importa demasiado. Creo que si uno quiere cambiar el mundo más que quejarse de él, es esencial saber cómo es ese mundo, qué cosas pasan en él y cómo son. Saber siempre es mejor.

niunamenosMe importan, y mucho, el feminismo y sus luchas. Comparto gran parte, aunque no todos, sus planteos principales. Creo que Ni Una Menos es una gran iniciativa que permitió mostrar lo que para muchos estaba oculto, y que otros preferirían que siguiera oculto. Motivó tanto a mujeres como a hombres a pensar su rol en estos temas. Y esa reflexión siempre es buena. Siempre dispara la posibilidad, que no siempre sucede, de cambiar un poco las cosas en la dirección de más igualdad, de menos violencia, de más justicia.

Por ambas cosas, por mi interés en poner lo que sabemos en una base firme, y por mi interés en el feminismo, es que veo con mucha preocupación la encuesta que se publicó hace muy poco bajo el nombre de Primer Índice Nacional de Violencia Machista.

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Chau Polio

La Polio

El 24 de octubre se conmemora el Día Mundial contra la Poliomielitis, o polio en su versión abreviada. La polio es una enfermedad provocada por un virus que ataca el sistema nervioso provocando parálisis y atrofia de músculos. El virus se contagia con mucha facilidad, lo cual explica en parte por qué a principios del siglo XX hubo varias epidemias de polio en el planeta.

Sala con pacientes con polio en

Sala con pacientes con polio en “pulmones de acero” que les permitían respirar. 1953.

En infecciones muy severas, esta enfermedad llega a provocar parálisis permanente e incluso la muerte: si se dañan los nervios que se conectan con los músculos de las piernas, la persona no puede caminar; si se afecta el diafragma, principal músculo de la respiración, la persona puede morir de asfixia.

Nuestros padres y abuelos vivieron las epidemias de polio, epidemias que generaban terror. No había cura ni se conocía cómo prevenirla. Era una lotería. Nadie sabía quién sería la próxima víctima: ¿el hijo del vecino?, ¿un chico de la escuela?, ¿mi hijo? Sigue leyendo

Science. It works, bitches

No se trata de que algunos “creemos” en la ciencia y otros no tanto. Yo no creo que las especies evolucionamos por selección natural porque, si metemos la idea de “creencia” en la afirmación, parece que soy una “seguidora de Darwin“. Yo concluyo que es así porque analizo las innumerables evidencias que sostienen la Teoría de la Evolución y valoro su capacidad predictiva. Eso pasa con las teorías en las ciencias: son cuerpos de conocimiento tan poderosos (poderosos desde las evidencias y desde cómo van incorporando las evidencias e ideas nuevas) que son lo más cercano a un hecho que podemos plantear en ciencia. Entonces, estoy del “lado” de la ciencia, no porque crea en ella como si fuera un acto de fe, sino porque funciona.

“Science” http://xkcd.com/54/

En la ciencia, las predicciones no son como un horóscopo. Ya discutimos un poco sobre eso al comentar la detección de ondas gravitacionales. Son, en cambio, algo de este estilo: “si esta idea que tengo es realmente así, entonces, debería encontrar tal cosa”, o “debería medir tal cosa y daría este valor”, o “debería detectar tal cosa que nunca se detectó antes”. Cuando finalmente se cumplen, son una nueva evidencia de que mi idea original está yendo en el rumbo correcto. A veces, temporalmente tenemos primero evidencia y luego interpretación, y otras primero idea y luego evidencia. Sigue leyendo

No, la teoría de la evolución de Darwin no está en jaque

Una de las muchas cosas bonitas de la ciencia es que sus afirmaciones se basan en evidencias que, gracias a nuestra creatividad e imaginación, logramos interpretar para darles sentido. Estas ideas creadas por nuestros cerebros pueden ser muy simples o muy complejas pero siempre, siempre, deben estar construidas sobre un andamiaje de evidencias bien concretas. Esto, de por sí, diferencia a la ciencia de otras disciplinas. En ciencia, si una afirmación no está sostenida por evidencias, no la consideramos válida. Punto. Ahí entran las hipótesis no comprobadas, las opiniones, o las intuiciones que uno pueda tener.

Una de las más maravillosas ideas teóricas generadas a partir de evidencias es la Teoría de la Evolución. Ya discutimos acá que la palabra teoría no significa lo mismo en ciencia y en el lenguaje de todos los días. También hablamos ya acerca de la Teoría de la Evolución.

¡Qué sorpresa la nuestra cuando vimos que esta Teoría aparentemente estaba “en jaque”! El portal de Divulgación y Noticias Universitarias “Argentina Investiga” publicó una breve nota titulada “La teoría del a evolución de Darwin, en jaque“: Sigue leyendo

“En ningún lugar está la Naturaleza acostumbrada a revelar más abiertamente sus misteriosos secretos que en los casos en los que deja rastros de haberse alejado de los caminos marcados. Tampoco hay mejor manera de avanzar en la práctica de la medicina que permitirle a nuestras mentes el descubrimiento de las leyes generales de la naturaleza gracias a la investigación cuidadosa de los casos de las formas más raras de las enfermedades.”

William Harvey (1578 – 1657), médico inglés que descubrió la circulación sanguínea

“Esta aventura es posible gracias a generaciones de buscadores que siguieron rigurosamente un sencillo conjunto de reglas: evaluar ideas por medio de experimentos y observaciones, construir sobre las ideas que pasaron las pruebas, rechazar las ideas que fracasan, seguir la evidencia adonde sea que lleve, y preguntarse todo. Aceptá estos términos, y el cosmos será tuyo.”

Neil deGrasse Tyson en el primer episodio de Cosmos

(Cita original en inglés aquí)

Médicos no eran los de antes

En la época de los elixires y emplastos

Homúnculos en el esperma. Hartsoeker, 1694

Homúnculos en el esperma. Hartsoeker, 1694

Cuando miramos el pasado con nuestros ojos actuales, a veces nos da ternura ver lo poco que se sabía antes, particularmente en áreas que hoy llamaríamos científicas. En algún momento se pensaba que la Tierra era plana, que en la reproducción humana el semen del hombre llevaba pequeños hombrecitos miniatura (homúnculos) y la mujer lo único que aportaba era un ambiente en el que estos podían desarrollarse, o que había cuatro elementos esenciales (agua, tierra, fuego y aire, como en Avatar, la leyenda de Aang). ¡Qué inocencia!, ¿no? Pero no vale mirar para atrás desde nuestros sofás, tomando un té, y sabiendo todo lo que sabemos ahora. Después de todo, a partir de todas esas ideas equivocadas, notando que no lograban explicar muchas cosas, los seres humanos fuimos logrando generar ideas más acordes a lo que ocurre en el mundo real. Fuimos logrando eso gracias a haber descubierto (¿o inventado?) una serie de herramientas para hacerle preguntas al universo y obtener sus respuestas: la ciencia. Algunas de esas herramientas son los experimentos, las observaciones o la generación de modelos teóricos y teorías y, gracias a ellas, podemos conseguir e interpretar las evidencias que nos van ayudando a entender el mundo que nos rodea. Sigue leyendo