El “Señor Fotosíntesis” y el misterio del Camino del Carbono

0- photosynthesisTodos los seres vivos necesitamos energía para llevar adelante los procesos internos que nos mantienen vivos. Esa energía casi siempre se obtiene a partir de la glucosa, que es un tipo de azúcar. ¿De dónde proviene esa glucosa? Los animales la obtenemos de nuestros alimentos, que son (o fueron) otros animales o plantas.

¿Y de dónde obtienen la glucosa las plantas? Las plantas no comen: construyen su propia glucosa a partir de la energía del sol, el agua, y el dióxido de carbono del aire, mediante un proceso llamado fotosíntesis. Quiere decir que cuando comemos un bife, estamos comiendo glucosa que la vaca incorporó cuando comió pasto, y ese pasto la fabricó a su vez por fotosíntesis. De este proceso depende entonces toda la vida del planeta.

Que los átomos de carbono de la glucosa provienen del dióxido de carbono del aire es bastante evidente. Lo que no es tan evidente es qué camino siguen en esa transformación. ¿Cómo llegamos a saber cuál es el camino que sigue el carbono entre que es dióxido de carbono y llega a ser glucosa? Aquí veremos la historia del descubrimiento de este camino, y de los exploradores que lo recorrieron por primera vez: Melvin Calvin y sus colaboradores. Sigue leyendo

El lenguaje de las neuronas

Somos células. Muchas pero muchas de estas cositas pequeñas y vivas, organizadas de manera tal que generan un organismo enorme y complejo como somos cada uno de nosotros. Algunas de nuestras células son células de piel, otras de riñón, otras son glóbulos rojos, otras fabrican hormonas, y así. ¿Pero cómo sabe cada una de estas células qué debe hacer y cuándo debe hacerlo? ¿Cómo se comunican entre sí para enterarse de lo que pasa en otro lugar del cuerpo y actuar en consecuencia? ¿Cómo hace ese organismo hecho de millones y millones de unidades independientes para decodificar lo que ocurre fuera de sí mismo, procesar toda esa información, conectarla con lo que pasa dentro de sí mismo, y generar una respuesta adecuada?

Neurona teñida con un colorante fluorescente (microscopio confocal).

Neurona teñida con un colorante fluorescente (microscopio confocal).

Esa conexión ocurre en gran parte gracias a que tenemos un sistema nervioso que es capaz de sensar lo que ocurre afuera y también lo que ocurre adentro nuestro, puede integrar todo eso y controlar nuestros órganos para que hagan lo que tienen que hacer en la medida y momento adecuados. Las células que forman parte del sistema nervioso, las neuronas, son muy especiales: tienen que poder comunicarse entre sí para poder entre todas ejercer esa función de comunicación en el organismo entero.

¿Cómo logran comunicarse las neuronas? ¿Cómo sabemos hoy cómo es que lo logran? Esta es la historia de un hombre y de un experimento increíble que destronó la hipótesis de moda y marcó el rumbo que permitió dilucidar mucho de lo que hoy sabemos acerca de cómo funciona el sistema nervioso. Ese hombre era Otto Loewi, y aquí lo presentamos.

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¡Evolucionemos!

“Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y ademas más y otra cosa.”

Alejandra Pizarnik

Palabras y más palabras

Las palabras pueden decir mucho, o muy poco, y a veces quieren decir cosas distintas para personas distintas, o en distintos momentos. Por eso, en ciencia, tenemos que ser muy estrictos con las palabras que usamos, para estar seguros de que estamos diciendo lo que queremos decir cuando nos comunicamos. El caso extremo de esto es la matemática, que en su afán de precisión desarrolló un lenguaje completamente simbólico en el cual solo hay signos con significado matemático.

A veces la elección de palabras no tiene importancia. Si decimos brazo o extremidad superior todos nos entendemos, tanto científicos como no científicos. Pero en otras ocasiones tenemos que ser cuidadosos: a veces la ciencia toma una palabra del lenguaje de todos los días, y le da un significado especial. A veces el camino es inverso: lo que en ciencia quiere decir una cosa, pasa al languaje cotidiano y ya no significa exactamente lo mismo (ADN, que para un científico es algo muy preciso, en el lenguaje coloquial puede verse en usos como “ese equipo de fútbol tiene ganar grabado en su ADN”). En esos casos, muchas veces se producen confusiones, especialmente preocupantes sobre todo en el discurso público, cuando científicos y no científicos usan las mismas palabras, pero queriendo decir cosas completamente diferentes.

Ya discutimos en otra oportunidad que la palabra teoría significa algo casi opuesto en el lenguaje cotidiano y en el lenguaje científico.

Hoy le llega el turno a la palabra evolución.

En la vida diaria se suele usar la palabra evolución para indicar un cambio que tiende a una mejora, un progreso. Por ejemplo, cuando hablamos de la “evolución de una sociedad”, creemos en general que la sociedad cambia, o debe cambiar, para mejor. A veces, implica además que nosotros podemos lograr esa mejora: si tenemos la intención de evolucionar, podemos lograrlo a través de nuestras acciones. En este uso, la evolución es un cambio que tiene un propósito, es teleológica. Sigue leyendo

Expedición Ciencia en la revista Science

Si hay un proyecto del cual me enorgullezco de formar parte, es Expedición Ciencia.

Expedición Ciencia es una asociación civil nacida en Argentina hace ya más de una década. Está formada por científicos en distintas etapas de su formación, profes de educación física y recreólogos. Nos une más que nada una pasión por la educación y una visión de la ciencia como una serie de herramientas de pensamiento que nos permiten responder preguntas.

“Outside the tower. More than a science camp.” Luciano Morosi. Science. 2015 Apr 17;348(6232):297
http://www.sciencemagazinedigital.org/sciencemagazine/17_april_2015?pg=41#pg41

¿Qué hacemos en Expedición Ciencia? Hacemos campamentos científicos, capacitaciones para docentes, actividades en escuelas y muchas otras cosas más. En los campamentos combinamos actividades de ciencia con estar al aire libre en lugares hermosos y relativamente alejados de la “civilización”. Sigue leyendo

¿Cómo se descubrió la cortisona y su uso como medicamento?

Vamos a contar un cuento de misterio. Claro, no es un cuento con asesinatos y mayordomos, sino que es la historia del descubrimiento de la cortisona y de cómo comenzó a utilizarse terapéuticamente.

La cortisona es una hormona que todos fabricamos en pequeñas cantidades y también se utiliza actualmente como medicamento inmunosupresor. Esto es especialmente importante en enfermedades en las que hay inflamación (por ejemplo, la artritis reumatoidea), y en situaciones en las que se necesita inhibir el sistema inmune, como en la prevención del rechazo luego de un trasplante de órganos, o para tratar enfermedades autoinmunes.

¿Cómo se llegó a descubrir la cortisona? ¿Fue un camino directo y claro, o uno con tropezones? ¿Fue sencillo y evidente, o más complicado? La historia de la ciencia nos ofrece la oportunidad de pensar en cómo sabemos lo que sabemos y, así, poder entender un poquito más qué es eso que llamamos ciencia.

Una rarísima enfermedad…

A mediados del siglo XIX, el médico inglés Thomas Addison descubrió que algunos pacientes tenían anemia, fatiga, problemas en el aparato digestivo, y un síntoma muy llamativo: una pigmentación particular en la piel. A la larga, estos pacientes fallecían. Lo que también notó Addison era que esta serie de síntomas se presentaban en pacientes cuyas glándulas suprarrenales se encontraban destruidas. Hoy conocemos esta rara enfermedad con el nombre de “enfermedad de Addison”. Sigue leyendo