El comienzo del universo

Arno Penzias y Robert Wilson en los Laboratorios Bell

Arno Penzias y Robert Wilson en los Laboratorios Bell

¿El universo siempre existió o tiene un comienzo?

Esta pregunta que parece no tener fondo, que venimos heredando desde los comienzos de la humanidad y que distintas civilizaciones han respondido de diferentes maneras, todavía acosaba a los cosmólogos durante el siglo XX. Había partidarios de ambas posturas, pero no había evidencias muy fuertes que apoyaran una idea u otra. Hacía falta obtener al menos una evidencia poderosa, un dato obtenido mediante observación o experimentación, que permitiera dirimir la cuestión. Esta evidencia llegó de la mano de dos científicos, Arno Penzias y Robert Wilson, que descubrieron un fenómeno que permitió validar la idea de que el universo se había originado en algún momento mediante una enorme explosión.

¿Pero cómo se descubrió esto, qué era y qué significaba? En esta historia lo contamos.

Una empresa privada con visión cosmológica

A principios del siglo XX, varios astrónomos se dedicaban a estudiar el universo y, para financiar sus investigaciones, recurrían a filántropos millonarios o reyes. Después de todo, necesitaban mucho dinero para construir telescopios cada vez más poderosos. Sigue leyendo

Galileo y su experimento mental

torre-de-pisaCuenta la leyenda que, en 1589, Galileo Galilei tiró dos pelotas de distinta masa pero igual forma de la Torre inclinada de Pisa con el objetivo de determinar de una vez por todas si el tiempo que tardaban en llegar al suelo era independiente de su masa. En realidad, esto parece ser un mito urbano (no tan urbano, teniendo en cuenta la época) porque no hay evidencias de que realmente Galileo haya realizado este experimento. Lo que se cree es que imaginó el experimento y razonó sobre esa idea, y al mismo tiempo nos regaló una de las primeras, más simples y más bellas muestras del poder de la razón rebelándose ante el principio de autoridad. Su experimento imaginario sería aproximadamente así:

GalileoGalilei-1636Tenemos la hipótesis, desde tiempos de Aristóteles, de que un objeto pesado cae en menor tiempo que un objeto liviano. Imaginemos ahora dos objetos de distinta masa que están unidos entre sí por una cuerda, y los tiramos desde lo alto de una torre. Si nuestra hipótesis fuera cierta, enseguida veríamos que el objeto más pesado comenzaría a acelerarse más que el liviano, que viene atrás tironeando de la cuerda y retardando la caída del objeto más pesado. Por lo tanto los objetos atados por la cuerda deberían caer en un tiempo intermedio: ni tan rápido como el objeto pesado, ni tan lento como el liviano. Pero también se podría pensar de la siguiente manera: como los dos objetos están unidos entre sí, podríamos considerarlos un único objeto que es más pesado que ambos por separado, porque es la suma de los dos. Sigue leyendo

El descubrimiento del argón

El descubrimiento del argón (o por qué estuvo bueno que el experimento diera mal)

A veces las cosas en ciencia no son como uno espera. Y en ocasiones, debajo de las anomalías, yacen las oportunidades de nuevos rumbos. Esta es la historia de un físico que supo ver esa oportunidad y mirar en profundidad detrás de los errores, que supo interpretar resultados incomprensibles, imaginar posibilidades, que supo pedir ayuda a sus colegas para desafiar sus límites. Es la historia de una medición que culminó en el descubrimiento de varios nuevos elementos y en la reestructuración de la tabla periódica.

Señoras y señores, con ustedes, Lord Rayleigh y el argón.

La densidad del nitrógeno

Lord Rayleigh

Lord Rayleigh

Como toda historia que se precie de tal, esta comienza con un “había una vez”.

Había una vez, a fines del siglo XIX, un físico llamado John William Strutt, también conocido como Lord Rayleigh (sí, era un Lord, en una época en la que justamente muchos de los que se dedicaban a la ciencia pertenecían a la nobleza). Rayleigh tenía la atención puesta en averiguar la densidad del nitrógeno, el principal componente de la atmósfera. Para eso, lo primero que debía hacer era obtener nitrógeno puro.

En esa época se creía que se conocía perfectamente la composición de la atmósfera. Más allá de algunos compuestos cuya concentración es variable, como la humedad del aire y pequeñísimas cantidades de dióxido de carbono, amoníaco e hidrógeno, se consideraba que la atmósfera estaba compuesta exclusivamente por nitrógeno y oxígeno.

En este contexto, era razonable pensar que para purificar nitrógeno lo que había que hacer era tomar aire de la atmósfera y simplemente quitarle el oxígeno. Sigue leyendo

Expedición Ciencia en la revista Science

Si hay un proyecto del cual me enorgullezco de formar parte, es Expedición Ciencia.

Expedición Ciencia es una asociación civil nacida en Argentina hace ya más de una década. Está formada por científicos en distintas etapas de su formación, profes de educación física y recreólogos. Nos une más que nada una pasión por la educación y una visión de la ciencia como una serie de herramientas de pensamiento que nos permiten responder preguntas.

“Outside the tower. More than a science camp.” Luciano Morosi. Science. 2015 Apr 17;348(6232):297
http://www.sciencemagazinedigital.org/sciencemagazine/17_april_2015?pg=41#pg41

¿Qué hacemos en Expedición Ciencia? Hacemos campamentos científicos, capacitaciones para docentes, actividades en escuelas y muchas otras cosas más. En los campamentos combinamos actividades de ciencia con estar al aire libre en lugares hermosos y relativamente alejados de la “civilización”. Sigue leyendo