Médicos no eran los de antes

En la época de los elixires y emplastos

Homúnculos en el esperma. Hartsoeker, 1694

Homúnculos en el esperma. Hartsoeker, 1694

Cuando miramos el pasado con nuestros ojos actuales, a veces nos da ternura ver lo poco que se sabía antes, particularmente en áreas que hoy llamaríamos científicas. En algún momento se pensaba que la Tierra era plana, que en la reproducción humana el semen del hombre llevaba pequeños hombrecitos miniatura (homúnculos) y la mujer lo único que aportaba era un ambiente en el que estos podían desarrollarse, o que había cuatro elementos esenciales (agua, tierra, fuego y aire, como en Avatar, la leyenda de Aang). ¡Qué inocencia!, ¿no? Pero no vale mirar para atrás desde nuestros sofás, tomando un té, y sabiendo todo lo que sabemos ahora. Después de todo, a partir de todas esas ideas equivocadas, notando que no lograban explicar muchas cosas, los seres humanos fuimos logrando generar ideas más acordes a lo que ocurre en el mundo real. Fuimos logrando eso gracias a haber descubierto (¿o inventado?) una serie de herramientas para hacerle preguntas al universo y obtener sus respuestas: la ciencia. Algunas de esas herramientas son los experimentos, las observaciones o la generación de modelos teóricos y teorías y, gracias a ellas, podemos conseguir e interpretar las evidencias que nos van ayudando a entender el mundo que nos rodea. Sigue leyendo

La medicina preventiva

Solemos tener claro que más vale prevenir que curar. Especialmente en su sentido literal, el de la medicina. Tener hábitos saludables y prevenir enfermedades no solo nos permite tener mejor calidad de vida sino que, a nivel bolsillo, suele ser muchísimo más barato: cuando nos enfermamos tenemos gastos en medicamentos, tratamientos e internaciones, sin contar el hecho de que no trabajamos por un tiempo.

Sin embargo, a muchos nos cuesta tomar medidas de prevención. “¿Salgo a correr o como un helado?” “La comida con sal queda más rica… no pasa nada si agrego más sal una vez”. “Me molesta ponerme protector solar y repelente de insectos”. Esta dificultad se complica aun más cuando tenemos que ir al médico para que nos ayude a prevenir enfermedades, en vez de ir solo cuando nos enfermamos. Una situación típica es ir al médico para que nos diga si tenemos que darnos vacunas, una de las medidas de prevención de enfermedades más efectiva y barata que existe. “¿Vale la pena ir? Más o menos tengo el calendario completo…. la vacunas optativas no son tan importantes, y los refuerzos… algo me debe quedar de inmunidad de la primera dosis de la antitetánica.” Sigue leyendo

¿Cómo sabemos que el virus HIV es la causa del SIDA?

1. simbolohomeEn los años ’80 sucedió algo que raras veces podemos ver: se identificó una enfermedad nueva, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, más conocido como SIDA. Era una enfermedad muy difícil de entender. No se tenía idea de qué la provocaba, y sus síntomas variaban mucho de paciente a paciente. Pero había algo que todos los afectados tenían en común: un deterioro de su sistema inmunitario que llevaba a que terminaran enfermando, y muriendo, debido a enfermedades que en una persona sana no eran tan peligrosas.

Apenas se detectó que existía una epidemia de esta misteriosa enfermedad, varios laboratorios de investigación se zambulleron de cabeza en la búsqueda de la causa. Uno de esos laboratorios, liderado por Luc Montagnier del Instituto Pasteur de París, ganó la carrera, y nos proveyó de las evidencias necesarias para determinar que un virus, el HIV, es realmente el agente que causa SIDA.

En este artículo navegaremos por esta historia. Veremos cuáles son los mecanismos que tiene la ciencia para encontrar al agente que provoca una determinada enfermedad, y cómo la sociedad se apropia de ese nuevo conocimiento. Sigue leyendo

Vacunación y políticas públicas

Los impresionantes avances en medicina de los últimos siglos nos están permitiendo vivir más y mejor. Dentro de estos, posiblemente el lavado de manos, el descubrimiento de los antibióticos y la invención de las vacunas son los que merecen los primeros premios. La prevención de enfermedades debida a la vacunación representa millones de vidas salvadas al año en todo el mundo.

CH 144Las vacunas pelean todavía por llegar a regiones muy vulnerables o de gran inestabilidad política y social, y es un gran desafío mejorar la cobertura en estas zonas. Pero está pasando algo más: en países con acceso a las vacunas y en algunas personas educadas y de alto nivel socioeconómico está surgiendo un rechazo a la vacunación. A modo de ejemplo, como consecuencia de la disminución en la vacunación contra el sarampión, entre 2014 y 2015 estamos viendo serios brotes de esta enfermedad. Incluso murió por sarampión una mujer en Estados Unidos y un niño en Alemania. Hace poco, falleció un chiquito de 6 años en España por difteria, una enfermedad que, gracias a la vacunación, no se veía en ese país desde 1987. Sus padres habían decidido no vacunarlo, siguiendo los consejos de su médico homeópata.

Este rechazo a las vacunas no está sostenido por pruebas científicas. En este contexto, se vuelve cada vez más importante estar adecuadamente informado y conocer que los beneficios de las vacunas son increíbles frente a los pequeños riesgos que entrañan. A nivel país, los estados toman decisiones acerca de la vacunación de su población. ¿Las vacunas deben ser obligatorias u opcionales? ¿Gratuitas o no?

Los programas de vacunación están presentes en las políticas de salud pública de todos los países. ¿Son efectivos? ¿Por qué hay vacunas obligatorias? ¿Qué consecuencias tiene que haya gente que no puede o no quiere vacunarse? Sigue leyendo

Te vamos a extrañar, Oliver

La palabra favorita de la neurología es “déficit”

Estas son las primeras palabras del libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” escrito por Oliver Sacks. Este libro fue el primero que leí de él, hace ya 20 años. En ése y en todos sus otros libros, Sacks hizo más grande nuestro mundo: con gran claridad nos contó acerca de tremendos problemas neurológicos y así pudimos aprender cómo funciona el cerebro. Una capacidad que falta, un “déficit”, implica un cerebro roto.

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Dr. Oliver Sacks (9/7/1933 – 30/8/2015). “Y, más que nada, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura”

Hasta acá, Sacks parece un divulgador como tantos otros. Una escritura fluída, correcta, interesante y clara. Pero Oliver es para muchos de nosotros algo más, y es esa cosita extra la que lo pone en el selecto grupo de los más grandes divulgadores de la ciencia como Carl Sagan o Stephen Jay Gould. Aun delante de enfermedades y trastornos del cerebro muy interesantes desde el punto de vista médico o biológico, porque justamente nos permiten entender más acerca de cómo funciona ese increíblemente complejo órgano, Oliver nunca olvidó que antes que todo estaba la persona, el paciente que sufría ese problema. La humanidad con la que fue capaz de retratar la vida de estas personas es lo que creo que lo distingue de otros divulgadores que académicamente hablando son tan buenos como él o incluso mejores. Sigue leyendo