Verdad y posverdad

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Mucho se está hablando de la posverdad, especialmente en relación con la política. Pero posiblemente no sea más que una palabra, algo pretenciosa, para referirse a un fenómeno que venimos observando en otras áreas. Acá, una reflexión al respecto.

A continuación se transcribe de manera completa el artículo original publicado en Perfil el 19 de febrero de 2017. Los únicos cambios respecto de esa versión son los hipervínculos agregados:

 

Verdad científica y posverdad mediática: conflicto de intereses

Para muchos, el año 2016 estuvo marcado por dos hechos políticos: la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y el referéndum de Brexit en el Reino Unido. Pero, para algunos de nosotros, el hecho fundamental fue que el diccionario Oxford eligió posverdad como palabra del año. Definida como “las circunstancias en las que los hechos objetivos influencian menos a la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales”, la palabra posverdad empezó a aparecer por todos lados, como una explicación mágica y teleológica. “Claro, estamos en la época de la posverdad, y por eso pasó esto”. Pero ese tipo de explicación de la posverdad es apenas una forma más de la posverdad. No explica nada. Más parece una justificación ex post que ni siquiera busca intentar entender el fenómeno a fondo.

Claro que hay una relación entre Trump y Brexit, y la posverdad. Sigue leyendo

Estuve investigando y…

Words, words, words…

sherlock-holmes-147255_960_720Ya hablamos varias veces acá acerca de que a veces las palabras significan distintas cosas según el ambiente en el que uno se está manejando. Por ejemplo, la palabra teoría o la palabra evolución. Llegó el momento de discutir la palabra investigar, que en ciencia significa algo bien distinto que en el lenguaje de todos los días.

Investigar es intentar sistemáticamente descubrir algo. Por ejemplo, investigan los científicos en sus laboratorios, pero también los detectives en las novelas policiales y también quienes queremos entender mejor cualquier tema. Es evidente, entonces, que hay distintas metodologías de investigación y distintos tipos de investigación. Acá nos enfocaremos en distinguir dos de ellos: la investigación científica y la investigación bibliográfica. Mientras que los métodos de la primera se restringen a las ciencias experimentales, los de la segunda sirven para cualquier rama del saber, desde la ciencia misma, a las letras o la cocina.

Cuando hablamos de investigación científica, a partir de la observación de un fenómeno se plantean hipótesis que serán apoyadas o refutadas por medio de experimentos, observaciones o el análisis de datos. El objetivo es la producción de un conocimiento nuevo, o la refutación de algo que se creía verdadero. Este tipo de investigación es realizado generalmente por profesionales como, por ejemplo, los científicos. Sigue leyendo

Por qué la gente está confundida acerca de lo que piensan los expertos

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Hay una frecuente confusión acerca del hecho de que en la ciencia cualquier afirmación puede ser destronada si aparecen evidencias que la contradicen. Esto es, en esencia, absolutamente cierto, pero muchas veces ignora otra cuestión central: para destruir una idea científica que está apoyada por evidencias muy fuertes, hace falta que las nuevas evidencias sean aun más poderosas.

En muchos temas, la opinión de los científicos no es homogénea. Esto puede deberse a muchas cuestiones particulares, como que las investigaciones sean muy recientes y sus resultados aun ambiguos, o que haya influencias externas, como en cuestiones que resuenan especialmente en la política o en la sociedad, por ejemplo. El consenso acerca del calentamiento global es enorme, pero aun así se siguen escuchando, y destacando, opiniones que se oponen a la idea de que el cambio climático existe y es provocado por la acción humana.

¿Qué implica esta discusión acerca de los consensos en ciencia cuando los temas despiertan interés en el público general? ¿Qué consecuencias trae esto al tener que definir políticas públicas? Cuando a esto le sumamos el papel de los medios de comunicación, todo se vuelve más complejo. Es habitual que los medios le den la palabra a los “dos lados” de una discusión. Es muy valioso que hagan esto, especialmente cuando las opiniones difieren ya que, de esta manera, se le da la oportunidad al lector, o al oyente, de oír las “dos campanas”. Pero, en el caso de la ciencia, si de un lado tenemos una afirmación científica que está sostenida por evidencias, y del otro lado una opinión que no lo está, ¿deben mostrarse ambos? Esta discusión está muy presente desde hace algún tiempo, y ya estuvimos hablando de esto anteriormente, como por ejemplo acá.

Derek J. Koehler es profesor de psicología en la Universidad de Waterloo y recientemente publicó un artículo en el diario The New York Times. En él habla un poco de estos temas y cuenta las investigaciones que estuvo haciendo al respecto. Para abrir la discusión, a continuación lo reproducimos completo y en español. Comentarios más que bienvenidos. Sigue leyendo

¿Cómo sabemos que el virus HIV es la causa del SIDA?

1. simbolohomeEn los años ’80 sucedió algo que raras veces podemos ver: se identificó una enfermedad nueva, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, más conocido como SIDA. Era una enfermedad muy difícil de entender. No se tenía idea de qué la provocaba, y sus síntomas variaban mucho de paciente a paciente. Pero había algo que todos los afectados tenían en común: un deterioro de su sistema inmunitario que llevaba a que terminaran enfermando, y muriendo, debido a enfermedades que en una persona sana no eran tan peligrosas.

Apenas se detectó que existía una epidemia de esta misteriosa enfermedad, varios laboratorios de investigación se zambulleron de cabeza en la búsqueda de la causa. Uno de esos laboratorios, liderado por Luc Montagnier del Instituto Pasteur de París, ganó la carrera, y nos proveyó de las evidencias necesarias para determinar que un virus, el HIV, es realmente el agente que causa SIDA.

En este artículo navegaremos por esta historia. Veremos cuáles son los mecanismos que tiene la ciencia para encontrar al agente que provoca una determinada enfermedad, y cómo la sociedad se apropia de ese nuevo conocimiento. Sigue leyendo

¿Calentamiento global? ¡Si los científicos no se ponen de acuerdo!

global warmingMe subo al avión, pido ir a la cabina con el piloto y copiloto y no, no me saco selfies con ellos. En vez de eso, empiezo a decirles qué hacer… “No, no aprieten ese botón.” “No, para mí ahora hay que apagar el motor de la izquierda.” “¡No confío en lo que están haciendo, no es seguro!”

¿Sé algo de pilotear aviones? Cero.

Vamos a otra situación. Mi médico me dice que estoy sana pero que tendría que hacer más ejercicio. No me gusta hacer ejercicio, así que busco en revistas y blogs alguna solución alternativa. Quizás si hiciera la dieta de la Luna estaría mejor, y ya. O podría preguntarle a mis amigos qué hicieron. O podría comprar esa pastilla que venden por internet y que me llega como spam a mi mail…

¿Sé algo de medicina? Cero.

¿Qué tienen de diferente ambas situaciones? Sigue leyendo

Por qué la verdad científica puede herir

El horizonte nos dice que la Tierra es plana pero nuestra percepción a menudo se equivoca. Foto: Alamy

El horizonte nos dice que la Tierra es plana pero nuestra percepción a menudo se equivoca. Foto: Alamy

La ciencia es una serie de herramientas que nos permiten explorar y comprender el mundo, y estas herramientas no nos vienen de fábrica. Lo que sí nos viene de fábrica es equivocarnos al pensar. Ya estuvimos hablando acerca de lo mal que pensamos. No podemos confiar en nuestro sentido común ni en nuestras intuiciones, que nos engañan a diario. Y, como la ciencia es profundamente anti-intuitiva y muy metódica, esa manera de pensar y abordar preguntas propia de la ciencia debe ser enseñada adrede.

Adam Rutherford, un Dr. en Genética que ahora se dedica a escribir sobre ciencia, publicó este bellísimo artículo ayer en el diario inglés The Guardian. En él habla de estos temas, así que a continuación lo reproduzco completo y en español:

Por qué la verdad científica puede herir

Por Adam Rutherford

Las realidades básicas del mundo, desde la rotación de la Tierra alrededor del Sol a la teoría de la evolución de Darwin, son muy pocas veces obvias o esperables.

Las cosas no son como parecen. Gran parte del universo, desde lo inimaginablemente pequeño hasta lo cosmológico, no es como nos resulta aparente, y nuestro punto de vista es lamentablemente limitado. Sigue leyendo