El cambio climático y la posverdad

Resumen

Se habla mucho en estos tiempos del fenómeno de la posverdad. Aunque se suele utilizar en relación a hechos políticos, podríamos decir que este fenómeno se presenta en distintos niveles desde hace tiempo. Un ejemplo de esto es la discusión pública acerca del cambio climático.

Temperatura en la superficie terrestre al comienzo de la primavera de 2000.

La ciencia del clima es muy compleja y la generación de modelos que permitan explicar y predecir fenómenos climáticos sigue siendo un enorme desafío para los científicos. Sin embargo, algo está claro: hay un cambio climático y es producido, en gran parte, por la actividad humana. Esta certeza se basa en una enorme variedad de evidencias de alta calidad que son evaluadas, por ejemplo, por el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). El IPCC se ocupa además de informar a los tomadores de decisiones para que se genere un plan de acción tendiente a mitigar lo más posible los efectos dañinos del cambio climático.

Aun cuando el consenso científico de que hay un cambio climático de origen antropogénico es muy alto (algunos estiman que este acuerdo es del 97% entre los científicos del clima), en muchos ámbitos políticos, sociales e incluso en los medios de comunicación se presenta como si hubiera una controversia. ¿Por qué ocurre esto? ¿Se trata de una mala interpretación de lo que dicen las evidencias científicas, o bien de un manejo cuidadoso que hacen algunos grupos interesados en minimizar este problema? ¿Hay una falta de comprensión, o un intento por hacer los hechos a un lado para sostener posturas no basadas en la evidencia sino en cuestiones emocionales?

Discutiremos aquí estos aspectos más relacionados con la comunicación, y el modo en el que se accede e interpreta la información del clima por parte de la sociedad. Sigue leyendo

Vacunas: un tema en el que no hay polémica

A partir del trascendido de que una diputada había presentado un proyecto de ley llamado “Consentimiento informado en materia de vacunación”, surgió un rechazo unánime no solo de especialistas y sociedades científicas, sino también de los legisladores de su propio bloque y de la sociedad civil en su conjunto, que se vio apelada a defender una cuestión ya zanjada como el enorme beneficio a la salud que otorgan las vacunas.

A continuación se transcribe de manera completa el artículo original publicado en Clarín el 30 de junio de 2017. Los únicos cambios respecto de esa versión son algunos hipervínculos agregados:

Vacunas: un tema en el que no hay polémica

Son seguras, efectivas y previenen enfermedades que hace años mataban a millones de personas.

Los nacidos en el año 1950 tenían una esperanza de vida de 48 años; los nacidos en 2010, de casi 70 años. En nuestro país, pasó respectivamente de algo más de 62 años a unos 75. En solo 60 años, se lograron 22 años más de vida en promedio para cada habitante del mundo, y 13 en nuestro país. Las dos medidas que más patearon el tablero, que permitieron esta extraordinaria extensión de nuestras vidas en todo el planeta fueron posiblemente el acceso al agua potable y la vacunación. Ambas previenen enfermedades que, hasta hace no tanto tiempo, exterminaban a millones de personas por año.

Mejor prevenir que curar. Es difícil para una medida preventiva lograr el reconocimiento que merece. Cuando un medicamento cura una enfermedad, vemos la mejora clara en el paciente y concluimos que el medicamento funcionó maravillosamente. Gracias, medicamento. Cuando una vacuna previene una enfermedad, lo único que vemos es que la persona sigue tan sana como antes: no nos enteramos de que la vacuna efectivamente evitó que esa persona contrajera esa enfermedad. Es difícil ser agradecido con lo que no vemos, por lo que no sucedió y preferimos no imaginar. Sigue leyendo

Verdad y posverdad

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Mucho se está hablando de la posverdad, especialmente en relación con la política. Pero posiblemente no sea más que una palabra, algo pretenciosa, para referirse a un fenómeno que venimos observando en otras áreas. Acá, una reflexión al respecto.

A continuación se transcribe de manera completa el artículo original publicado en Perfil el 19 de febrero de 2017. Los únicos cambios respecto de esa versión son los hipervínculos agregados:

 

Verdad científica y posverdad mediática: conflicto de intereses

Para muchos, el año 2016 estuvo marcado por dos hechos políticos: la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y el referéndum de Brexit en el Reino Unido. Pero, para algunos de nosotros, el hecho fundamental fue que el diccionario Oxford eligió posverdad como palabra del año. Definida como “las circunstancias en las que los hechos objetivos influencian menos a la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales”, la palabra posverdad empezó a aparecer por todos lados, como una explicación mágica y teleológica. “Claro, estamos en la época de la posverdad, y por eso pasó esto”. Pero ese tipo de explicación de la posverdad es apenas una forma más de la posverdad. No explica nada. Más parece una justificación ex post que ni siquiera busca intentar entender el fenómeno a fondo.

Claro que hay una relación entre Trump y Brexit, y la posverdad. Sigue leyendo