Respuesta a una pandemia: el miedo es inevitable, el pánico es opcional

Hace pocos días, en Argentina se diagnosticó un caso de sarampión en una beba menor de un año y, por lo tanto, aún muy pequeña para haber recibido la vacuna correspondiente. Sabemos que las vacunas previenen enfermedades, que gracias a ellas muchas enfermedades casi ya no se ven, y que vacunarnos nos beneficia a nosotros y también a los que no pueden vacunarse. Esto último ocurre con las enfermedades que se contagian de persona a persona: si muchos estamos vacunados, el agente infeccioso no puede “pasar” a través de nosotros, y así no solo nos protegemos a nosotros mismos sino que impedimos que llegue a esas personas que por su edad, o por razones médicas, no deben ser vacunados. Que esta bebé se haya enfermado implica que esa protección de la comunidad falló. Cuantas más personas no vacunadas haya en un lugar, más probable es el contagio.  Sigue leyendo

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