Explorando los océanos

Fuente hidrotermal de la Dorsal Mesoatlántica

Fuente hidrotermal de la Dorsal Mesoatlántica

Robert Ballard es un oceanógrafo y oficial de la marina estadounidense muy particular, un auténtico explorador. Con más de 100 expediciones submarinas en su haber, realizó varios descubrimientos clave de la oceanografía y la biología, encontró barcos hundidos, e impulsó avances tecnológicos tan importantes que prácticamente permitieron empezar con un nuevo campo de investigación: la arqueología submarina.

Este hombre vivió una revolución en cuanto al conocimiento del mundo submarino. Cuando estudiaba en la Universidad, todavía se burlaban de la idea de la deriva continental. ¡Cuánto cambió todo en tan pocos años!

Ballard estuvo en el primer equipo que bajó a explorar la mayor cordillera del mundo, la Dorsal Mesoatlántica. Descubrió, por ejemplo, que existen grietas en el fondo submarino por las que sube agua caliente de manera similar a como ocurre en la tierra en el caso de las aguas termales o los géiseres. Estas grietas en el suelo marino son fuentes hidrotermales y, en parte gracias a que tienen agua cálida y muchos minerales disueltos, logran albergar una interesante diversidad de vida marina, incluyendo bacterias arquea, gusanos de tubo gigantes, moluscos y crustáceos.

El TitanicEn cuanto a los avances tecnológicos, Ballard diseñó y mejoró varios vehículos sumergibles, como por ejemplo el Argo, no tripulado y equipado con una cámara que enviaba imágenes en tiempo real. Además de los descubrimientos científicos y el desarrollo de tecnología, Ballard encontró varios restos de naufragios, el más famoso de los cuales es sin duda el del Titanic, que había naufragado en 1912.

En esta charla TED, Ballard nos cuenta acerca de sus descubrimientos, se pregunta por qué hay tan poca exploración de los océanos y nos invita a mirar más hacia el fondo oceánico.

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La tierra se mueve

La tierra se mueve. Y no nos referimos a la vueltita que da sobre su eje ni al giro anual alrededor del sol. ¿Estuvieron alguna vez en un terremoto? La tierra se mueve, pero no de la misma manera en todos lados. Por ejemplo, si en Santiago de Chile los terremotos son frecuentes, en Buenos Aires son a lo sumo un eco lejano.

El Cinturón de Fuego del Pacífico

El Cinturón de Fuego del Pacífico

¿Dónde ocurren los terremotos? La zona más sísmica del mundo se encuentra en las costas del Pacífico, formando una especie de semicírculo que abarca Indonesia, Japón hacia el norte, y yendo hacia el sur por la costa oeste de América. Esta zona es conocida con el hermoso – y temible – nombre de Cinturón de Fuego, o Anillo de Fuego del Pacífico.

¿Qué es lo que causa que la tierra tiemble de tal manera? Hoy sabemos que la tierra y los mares están sobre enormes placas que se deslizan. A veces estas placas chocan entre sí y se rompen. Esto libera muchísima energía que provoca que el suelo se sacuda con violencia generando los terremotos.

Sabemos que los continentes se mueven. Casi parece evidente ahora, ¿pero cómo se llegó a entender esto? Veremos a continuación la historia de este descubrimiento, haciendo especial énfasis en el fascinante camino mental que construyeron distintos científicos. Sigue leyendo

Duelo de titanes: Camillo Golgi vs. Santiago Ramón y Cajal

En la ciencia, los caminos no suelen ser directos y sin escollos. Muchas veces las observaciones son difíciles de realizar, los experimentos dan resultados distintos al ser repetidos y, como si esto fuera poco, los científicos no necesariamente interpretan lo mismo ante las mismas evidencias, lo que provoca a veces luchas tremendas.

Camillo Golgi

Camillo Golgi

Una de estas fuertes “diferencias de opinión” ocurrió a fines del siglo XIX entre el italiano Camillo Golgi (sí, el del aparato de Golgi, si es que te suena el nombre) y el español Santiago Ramón y Cajal. Brillantes ambos, pensaban algo absolutamente opuesto respecto de una pregunta de vida o muerte: ¿cómo es la estructura del sistema nervioso?

En esa época se sabía muy poco del sistema nervioso y tampoco se disponía de muchas técnicas que permitieran investigarlo tanto estructural como funcionalmente. Sigue leyendo

El “Señor Fotosíntesis” y el misterio del Camino del Carbono

0- photosynthesisTodos los seres vivos necesitamos energía para llevar adelante los procesos internos que nos mantienen vivos. Esa energía casi siempre se obtiene a partir de la glucosa, que es un tipo de azúcar. ¿De dónde proviene esa glucosa? Los animales la obtenemos de nuestros alimentos, que son (o fueron) otros animales o plantas.

¿Y de dónde obtienen la glucosa las plantas? Las plantas no comen: construyen su propia glucosa a partir de la energía del sol, el agua, y el dióxido de carbono del aire, mediante un proceso llamado fotosíntesis. Quiere decir que cuando comemos un bife, estamos comiendo glucosa que la vaca incorporó cuando comió pasto, y ese pasto la fabricó a su vez por fotosíntesis. De este proceso depende entonces toda la vida del planeta.

Que los átomos de carbono de la glucosa provienen del dióxido de carbono del aire es bastante evidente. Lo que no es tan evidente es qué camino siguen en esa transformación. ¿Cómo llegamos a saber cuál es el camino que sigue el carbono entre que es dióxido de carbono y llega a ser glucosa? Aquí veremos la historia del descubrimiento de este camino, y de los exploradores que lo recorrieron por primera vez: Melvin Calvin y sus colaboradores. Sigue leyendo

La predicción del tiempo

No es poco común que en las frías mañanas de invierno miremos el pronóstico del tiempo antes de salir de casa para saber cuán abrigados deberíamos salir ese día y, aunque no parezca, somos bastante afortunados en poder contar con esa información, puesto que el desarrollo científico y la tecnología actual nos permiten conocer con una exactitud bastante aceptable dichos detalles. Claro que nuestra sensación de que muchas veces las predicciones se equivocan o las cosas no ocurren como dicen, se deben a que los datos son dados en términos de probabilidades. Esto es, si hay un 30% de probabilidad de chaparrones aislados, no implica que debamos dejar con tranquilidad el paraguas, pero tampoco que salgamos con éste, más el piloto y las botas plásticas. Es curioso que las personas actuemos tan diferente frente a los mismos datos, pero también es lógico, ya que la experiencia individual subjetiva es distinta en cada caso, con lo que los criterios para el análisis de riesgos no son universales. En efecto, la sola palabra “predicción” en la cultura popular, pareciera estar más relacionada con tarotistas y adivinos, que con la ciencia.

Es importante mencionar que cuando se trata del pronóstico hablamos de tiempo y no de clima, ya que este último se refiere a Sigue leyendo

El descubrimiento del argón

El descubrimiento del argón (o por qué estuvo bueno que el experimento diera mal)

A veces las cosas en ciencia no son como uno espera. Y en ocasiones, debajo de las anomalías, yacen las oportunidades de nuevos rumbos. Esta es la historia de un físico que supo ver esa oportunidad y mirar en profundidad detrás de los errores, que supo interpretar resultados incomprensibles, imaginar posibilidades, que supo pedir ayuda a sus colegas para desafiar sus límites. Es la historia de una medición que culminó en el descubrimiento de varios nuevos elementos y en la reestructuración de la tabla periódica.

Señoras y señores, con ustedes, Lord Rayleigh y el argón.

La densidad del nitrógeno

Lord Rayleigh

Lord Rayleigh

Como toda historia que se precie de tal, esta comienza con un “había una vez”.

Había una vez, a fines del siglo XIX, un físico llamado John William Strutt, también conocido como Lord Rayleigh (sí, era un Lord, en una época en la que justamente muchos de los que se dedicaban a la ciencia pertenecían a la nobleza). Rayleigh tenía la atención puesta en averiguar la densidad del nitrógeno, el principal componente de la atmósfera. Para eso, lo primero que debía hacer era obtener nitrógeno puro.

En esa época se creía que se conocía perfectamente la composición de la atmósfera. Más allá de algunos compuestos cuya concentración es variable, como la humedad del aire y pequeñísimas cantidades de dióxido de carbono, amoníaco e hidrógeno, se consideraba que la atmósfera estaba compuesta exclusivamente por nitrógeno y oxígeno.

En este contexto, era razonable pensar que para purificar nitrógeno lo que había que hacer era tomar aire de la atmósfera y simplemente quitarle el oxígeno. Sigue leyendo