La medicina preventiva

Solemos tener claro que más vale prevenir que curar. Especialmente en su sentido literal, el de la medicina. Tener hábitos saludables y prevenir enfermedades no solo nos permite tener mejor calidad de vida sino que, a nivel bolsillo, suele ser muchísimo más barato: cuando nos enfermamos tenemos gastos en medicamentos, tratamientos e internaciones, sin contar el hecho de que no trabajamos por un tiempo.

Sin embargo, a muchos nos cuesta tomar medidas de prevención. “¿Salgo a correr o como un helado?” “La comida con sal queda más rica… no pasa nada si agrego más sal una vez”. “Me molesta ponerme protector solar y repelente de insectos”. Esta dificultad se complica aun más cuando tenemos que ir al médico para que nos ayude a prevenir enfermedades, en vez de ir solo cuando nos enfermamos. Una situación típica es ir al médico para que nos diga si tenemos que darnos vacunas, una de las medidas de prevención de enfermedades más efectiva y barata que existe. “¿Vale la pena ir? Más o menos tengo el calendario completo…. la vacunas optativas no son tan importantes, y los refuerzos… algo me debe quedar de inmunidad de la primera dosis de la antitetánica.” Sigue leyendo

Vacunación y políticas públicas

Los impresionantes avances en medicina de los últimos siglos nos están permitiendo vivir más y mejor. Dentro de estos, posiblemente el lavado de manos, el descubrimiento de los antibióticos y la invención de las vacunas son los que merecen los primeros premios. La prevención de enfermedades debida a la vacunación representa millones de vidas salvadas al año en todo el mundo.

CH 144Las vacunas pelean todavía por llegar a regiones muy vulnerables o de gran inestabilidad política y social, y es un gran desafío mejorar la cobertura en estas zonas. Pero está pasando algo más: en países con acceso a las vacunas y en algunas personas educadas y de alto nivel socioeconómico está surgiendo un rechazo a la vacunación. A modo de ejemplo, como consecuencia de la disminución en la vacunación contra el sarampión, entre 2014 y 2015 estamos viendo serios brotes de esta enfermedad. Incluso murió por sarampión una mujer en Estados Unidos y un niño en Alemania. Hace poco, falleció un chiquito de 6 años en España por difteria, una enfermedad que, gracias a la vacunación, no se veía en ese país desde 1987. Sus padres habían decidido no vacunarlo, siguiendo los consejos de su médico homeópata.

Este rechazo a las vacunas no está sostenido por pruebas científicas. En este contexto, se vuelve cada vez más importante estar adecuadamente informado y conocer que los beneficios de las vacunas son increíbles frente a los pequeños riesgos que entrañan. A nivel país, los estados toman decisiones acerca de la vacunación de su población. ¿Las vacunas deben ser obligatorias u opcionales? ¿Gratuitas o no?

Los programas de vacunación están presentes en las políticas de salud pública de todos los países. ¿Son efectivos? ¿Por qué hay vacunas obligatorias? ¿Qué consecuencias tiene que haya gente que no puede o no quiere vacunarse? Sigue leyendo

¿Cómo cambiar la opinión de alguien que se opone a la vacunación?

No sabía que existían hasta que encontré una.

¿Les pasó  que dijeron algo dando por sentado que todo el mundo iba a estar de acuerdo? Me refiero a algo del estilo “es importante tomar agua”. ¿Y que de pronto saltara alguien sosteniendo lo contrario?

0- Sarampion vacunaYo estaba hablando de sistema inmune y de cómo funcionan las vacunas con mis estudiantes de 5to año de secundario y una chica dijo, con tranquilidad y firmeza: “las vacunas son una mentira”.

Sorpresa inicial, porque… ¿quién puede estar en contra de una de las medidas de salud pública más efectivas y seguras de todos los tiempos? ¿En contra de una medida que permitió erradicar la viruela del planeta y que previene millones de muertes cada año? Porque no era una afirmación de que tal vacuna quizás no es tan importante o algo así…. suave. Era una “certeza” que englobaba a todas las vacunas. Cuando le pedí a esta estudiante que desarrollara su idea, aparecieron estos “argumentos” que luego fui encontrando reiteradamente en otras personas que se oponen a la vacunación: las vacunas no sirven, son tóxicas, yo nunca me vacuné y no me enfermé de nada, en realidad generan enfermedades como el autismo etc., son un complot de las farmacéuticas para hacer dinero, es más saludable pasar por la enfermedad porque se fortalece el sistema inmune, y demás sinsentidos que no solo no están avalados por las evidencias científicas abrumadoras y claras de las que disponemos, sino que son directamente refutados por ellas. Sigue leyendo

¿Calentamiento global? ¡Si los científicos no se ponen de acuerdo!

global warmingMe subo al avión, pido ir a la cabina con el piloto y copiloto y no, no me saco selfies con ellos. En vez de eso, empiezo a decirles qué hacer… “No, no aprieten ese botón.” “No, para mí ahora hay que apagar el motor de la izquierda.” “¡No confío en lo que están haciendo, no es seguro!”

¿Sé algo de pilotear aviones? Cero.

Vamos a otra situación. Mi médico me dice que estoy sana pero que tendría que hacer más ejercicio. No me gusta hacer ejercicio, así que busco en revistas y blogs alguna solución alternativa. Quizás si hiciera la dieta de la Luna estaría mejor, y ya. O podría preguntarle a mis amigos qué hicieron. O podría comprar esa pastilla que venden por internet y que me llega como spam a mi mail…

¿Sé algo de medicina? Cero.

¿Qué tienen de diferente ambas situaciones? Sigue leyendo

La muerte de George Washington

Gilbert_Stuart_Williamstown_Portrait_of_George_WashingtonEstamos viviendo una época algo extraña en cuanto a la medicina. Por un lado, y aunque falta muchísimo por saber, entendemos como nunca antes cómo funciona un cuerpo humano saludable y qué lo hace enfermarse. Pero, por otro lado, también como nunca antes, vemos una proliferación de pseudociencias y de falsos profetas en medicina.

¿Por qué pasa esto? Probablemente no haya una razón única, pero si tratamos de entender cómo era la medicina antes, quizás eso ayude a entender por qué ahora pasa lo que pasa.

Durante varios siglos fue muy popular entre los médicos europeos hacer sangrías para tratar distintas enfermedades: se realizaban cortes en las venas del paciente o se le aplicaban sanguijuejas que le extraían sangre y, supuestamente, esta pérdida de sangre tenía un efecto sanador. Luego, al colonizar América, esta práctica llegó también a los médicos norteamericanos, que no tenían ninguna razón para cuestionarla, dado que era de uso tan corriente en el continente europeo.

Pero, en 1799, luego de hacerle sangrías al paciente más importante de Estados Unidos, comenzó la controversia: ¿realmente esta práctica ayudaba a los pacientes o los empeoraba?

Lo que sigue es la narración de las últimas horas de vida de George Washington, el primer presidente de Estados Unidos, tomado y traducido del libro “Trick or Treatment” de Simon Singh y Edzard Ernst: Sigue leyendo